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Valentina Hites

10 julio, 2020
Valentina Hites SML

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Tiempo de lectura: 7 minutos
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LA PERIODISTA, EMPRENDEDORA E INFLUENCER ES UNA MUJER QUE ASOMBRA, PRIMERO POR LO RELAJADA Y DIVERTIDA QUE ES, Y SEGUNDO, POR TODO LO QUE SABE DE MODA, SIENDO UNA VERDADERA ENCICLOPEDIA AMBULANTE SOBRE VESTUARIO, DISEÑADORES Y LOS ÍCONOS QUE HAN DADO VIDA A DICHA INDUSTRIA. A SUS 23 AÑOS, ESTA RUBIA DE OJOS DE GATA Y SONRISA FÁCIL ESTÁ DESPEGANDO CON ALAS PROPIAS.


Texto Felipe Ramos Hajna / Fotos Mairo Arde   

Si alguien quiere tener una inducción a la historia de la moda debería hablar con Valentina Hites, quien rápidamente saca nombres como Verushka, Helmut Newton y prendas icónicas de Yves St. Laurent como si estuviese leyendo un manual. Como ella dice, es una nerd de la moda y no hay documental o libro del tema que no quiera ver. Con 23 años, la hija del medio de Marcos Hites y la ex Miss Chile Carolina Michelson. se ha vuelto un referente escribiendo para diferentes revistas desde las principales semanas de la moda y con un Instagram que es seguido por casi 27 mil personas, quienes pueden apreciar las tenidas que viste, las que han llamado la atención por ser más clásicas y elegantes que las que usa la mayoría de las jóvenes de su edad. “Muchas veces he escuchado que me dicen ‘la vieja Hites’, pero no siento que me vista vieja, sino al revés, lo hago lo más jovial del mundo. Siempre ando mostrando de todo. Sí me visto clásica, que no es sinónimo de vieja. No voy a usar zapatos de plataforma y cada uno tiene su estilo”, dice.

Con tres tatuajes en el cuerpo que se está borrando, un breve paso por Elite Modelo Look —que ella dice que no alcanzó ni para ser breve—, y la superación de un cáncer a las tiroides cuando tenía sólo 15 años, esta virgo aprovecha la cuarentena para disfrutar a sus cuatro perros, Roco, Venus, Alaya y Brownie; ver thrillers, género que ama; disfrutar de documentales como el último sobre St. Laurent, el de Valentino y “The Editors Eye”, que habla lo que ha sido Vogue; y también aprender a preparar algunos platos siguiendo Instagram.

Sin embargo, a la hora de hablar de moda a esta rubia de ojos de gata y buena para reírse de sí misma le cambia la voz y se expresa de una forma mucho más segura. De partida ella cree que la moda sigue siendo algo importante, incluso en tiempos de pandemia, pues “refleja cambios históricos durante la vida. Ahora estamos viendo un fenómeno muy importante que es la democratización de la moda. Si antes era algo de élite, hoy todos pueden tener, a través de la globalización y la tecnología, su plataforma, decir algo y ser un portavoz de varios. Con el coronavirus estamos viendo el ‘slow down’, pues la moda estaba creciendo a pasos que no eran sostenibles en el tiempo. Imagínate que tienes 80 mil fashion weeks en un año, que es una locura, y ahora todos están peleando para que haya dos. “Otro fenómeno que creo que ocurrirá con el coronavirus, y vamos a ver si le achunto, es que el fast fashion va a morir. La gente está valorando mucho más adquirir el trabajo de un artesano a del fast fashion, porque al final es muy contaminante”.

Recién titulada de periodismo en la Universidad de los Andes, donde destacó como alumna, lanzó hace poco The Muse, concept store en el que trae piezas de los diseñadores que le gustan, y tiene un estudio creativo con el que hace producción de arte. Aparte de lo laboral, sueña con poder viajar a una playa como Ibiza, aunque dice que “soy anti carrete, odio carretear, pero ahora que estoy encerrada me da la ley de Murphy de hacer lo contrario y lo único que quiero es salir a bailar, porque amo la música”.

—¿Cómo ha cambiado la forma como te muestras en redes sociales?
“Mi estilo ha ido mutando desde que comencé. Yo creo que cada vez se ha hecho un poco más sexy elegante y mucho más sobrio de lo que era antes. Ahora se podría decir que muestro un poquito más de piel y que es algo más afrancesado. Antes era más gringo perfectito, como conservador correcto, y ahora es más french, ‘effortless’ y un poquito más ‘zorreado’, pero sin perder la elegancia”.

—Eso nos lleva a esta sesión de fotos como chica sexy. Vi que te gustan mucho las películas antiguas, por lo que me gustaría saber que hay de femme fatale en Valentina. “Todo el mundo dice que cuando me ve piensa que soy pesada, pero en verdad soy una nerd con un humor negro que es una perkin que las amigas se pasan pegándole ‘paipes’. O sea, respeto a mí, de la gente que me conoce, nadie. Soy cero de causar intimidación, y femme fatale yo diría que la pura imagen, porque por dentro soy un niño chico travieso. De la mina seductora yo creo sólo tengo la risa y hacer reír. En verdad soy como la típica que no tiene filtro y cuyas amigas tienen que estar pinchando todo el rato para que no espante a los hombres”.

—¿Y siempre has sido así?

“Desde chica que era un tiro al aire que me gustaba ser el centro de atención. No era pesada en el colegio, pero era la típica galla traviesa. Era súper deportiva y en mi colegio hay una carrera muy importante y yo tenía que salir primera, por lo que siempre vomitaba de nervio. Sigo siendo súper nerviosa y me pueden decir algo y mi guata se afecta al tiro. Esa competitividad me ha jugado a favor y en contra porque tengo que aprender que las cosas no me influyan tanto”.

—¿Cómo es tener la posibilidad de vestirte con ciertas marcas que no toda mujer de 23 años puede acceder?
“Yo diría que el 80 por ciento de mi clóset es Zara, ahora que la gente piense que todo es Yves St. Laurent, bacán, pero lo que a mí me gusta es ir mezclando una prenda más de lujo con algo

low cost o clásico. Si alguien se fija en mi clóset, yo tengo muy pocas cosas, pero de calidad antes que muchas cosas y cantidad. Si tú lo puedes comparar con mis amigas que llegan de los viajes casi con bolsas de basura llenas de ropa y que les duran tres meses, en cambio yo tengo prendas de hace cinco años que sigo teniéndolas intactas y que encontré en alguna rebaja, porque soy también demasiado busquilla. Nunca llego y compro y ahora con el e-commerce me preocupo de encontrarlas más baratas”.

—Por lo visto te gustan mucho los colores y los cortes clásicos, con una influencia de actrices como Audrey Hepburn, que combinaban la elegancia con la sencillez. “Sí, totalmente. Catherine Deneuve, Briggitte Bardot y Verushka son personas muy influyentes en esa parte del estilo, junto a mi abuela paterna, que era una galla que sin saber que tenía este estilo, lo poseía igual. A ella le preguntas qué es la moda y no cacha, pero yo la veía con estas chaquetas Yves St. Laurent como smoking femenino y yo decía que quería ser esa mina de traje, poderosa y cool. Menos es más”.

—Tu papá es conocido por su colección de autos. ¿Te deja manejarlos?
“Eso es algo que me ha pesado toda la vida. De hecho es un tema que he tratado de manejar con psicólogo porque de chica todos me preguntaban por eso, por lo que se volvió un trauma. Me hablaban de los autos y yo me ponía roja, me ponía a llorar y me iba. Trauma infantil para mí y mi hermana. Me acuerdo que una vez estaba en una fiesta de colegio, y mi papá en todo su derecho me fue a buscar en uno de sus autos, por lo que salieron todos los niñitos y yo escondida detrás de un árbol clamando por que se fuera. Eso me pesó desde chica, más con los hombres. Ahora me da lo mismo que me pregunten, pero es algo que trabajé”.

—Vi que te declaras como una vieja chica. ¿En qué sentido es eso?
“En verdad solo soy cuando me conviene, porque no soy fome como persona, pero estoy tratando de hacer un esfuerzo porque me guste carretear más. Soy una persona que sale poco, pero cuando lo hace lo da con todo, pero no soy la mina que se toma la piscolita por la buena onda. Prefiero mil veces estar en mi casa viendo Netflix y comiendo manjar”.

—Me contabas que de chica te gustaba mucho Kate Moss. ¿Pudiste verla y conocerla cuando estuvo en Chile?
“Yo te diría que alguien que me gustaba mucho más que ella era Verushka por su historia familiar, porque su padre se reveló contra los

nazis, entonces siendo ella una niña aristócrata la sentí como un modelo a seguir. Su familia y su historia me marcaron, porque yo también soy judía, aunque nunca he seguido la religión, pero es como algo que uno tiene innato. Que se haya ligado al mundo de la moda es algo que me inspiró mucho”.

—Para llegar a ella realmente te tiene que gustar mucho la historia de la moda, porque no es alguien tan conocida como Twiggy. “Sí, yo soy muy nerdy y cuando me gusta algo voy a escarbar y voy a leer hasta el último punto. Me obsesiono con algo y le doy hasta el final. Otro que me ha inspirado demasiado es Helmut Newton. Yo lo amo. Él hizo que lo porn se hiciese chick, y en ese sentido que yo era tan conservadora de no mostrar nada me hizo amar el cuerpo, amar los desnudos y amo que la gente muestre el cuerpo. Acá en Chile vivimos en una sociedad tan conservadora que si uno muestra una foto de esa forma te van a chaquetear de todos lados”.

—¿Cómo fue entrar a los principales desfiles de moda siendo bien joven?
“Yo veo el tema de la moda como algo laboral, entonces si alguien me pela ahí qué me importa. Afuera he conocido a gente increíble, pero yo voy al desfile no para sacarme selfies, sino porque de verdad quiero verlo y es lo que me gusta. Si conocí gente es porque se dio y con el tiempo me he relacionado con editores, fotógrafos, influencers de los que he aprendido mucho”.

—¿Cómo eres en el plano emocional? ¿Eres buena para soñar despierta o eres más práctica?
“Soy muy práctica. Si me comparan con la mina seductora que se las sabe todas, yo soy un hombre torpe para jotear. Los grandes problemas que me ha traído la vida es por el humor negro que tengo y que no tengo filtro. Todo lo que pienso lo digo y no ser ni mentir ni omitir”.

—¿En qué te fijas en un hombre?

“En los hombres me fijo que sean sencillos, encantadores, caballeros e inteligentes. Que tengan onda y cuento propio, y que sean cool. Hombres cultos, porque me gusta aprender de ellos cosas nuevas”. SML