fbpx
Sexy

Javiera Acevedo

9 agosto, 2019

Compartir:

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

DEJÓ LA TELEVISIÓN PORQUE LE DABA SUSTO A LO QUE SE PODÍA LLEGAR CON TAL DE LOGRAR RATING. EN CAMBIO, EXPLOTÓ SU ROL EN SU CUENTA DE INSTAGRAM @RUBIAYGUACHACA, EN LAS QUE TIENE CASI 600 MIL SEGUIDORES Y CONTRATOS CON MARCAS QUE LA BUSCAN PARA PROMOCIONAR SUS PRODUCTOS. SE FUE A VIVIR A CHAMISERO PARA DISFRUTAR DE LA NATURALEZA Y PAZ JUNTO A SUS DOS GATOS Y SUS DOS PERROS, Y A PUNTA DE DIETA Y GIMNASIO, TIENE EL CUERPO QUE SIEMPRE QUISO. UNO CON EL QUE SE SIENTE CÓMODA Y QUE LE PERMITIÓ DEJAR ATRÁS LAS INSEGURIDADES QUE SIEMPRE LA ATORMENTARON. ESTA ES LA NUEVA JAVIERA ACEVEDO.

Texto: Manuela Jobet.   Fotos: Angel Esquerre.

Moda BERNARDITA DEL SOLAR.   Maquillaje y Pelo CONI OYARZÚN.

Agradecimientos: www.florespiedadnavarro.cl

ES SEXY Y SE LE NOTA. NO SOLAMENTE por su físico, la forma en que se mueve o como habla. Es sexy también porque es honesta y no tiene problemas ni pudores en decir lo que piensa. Y lo hace de tal forma, con tanta honestidad, que en sus palabras no hay soberbia ni luces de una mujer atacantemente segura de sí misma. Habla con soltura, y a sus 34 años se nota que la tiene clara. Que maduró después de haber recorrido un camino en el que fue su propio cuerpo el que le trajo felicidad, pero también problemas e inseguridades. Con él trabaja y gracias a él hoy vive la vida que quiere, una libre, independiente y que conoce lo que es y lo que no es capaz de hacer. Le ha sacado provecho a su personalidad y esa espontaneidad ha hecho que, a diario, multitiendas y pymes por igual le pidan promocionar sus productos porque ven en ella credibilidad y una transversalidad capaz de llegar “tanto a lo guachaca como a lo ABC1”, porque no promociona ni vende nada que a ella no le guste. “Este es mi trabajo. Soy ingeniera comercial de profesión y gracias a eso me convertí en mi propia empresa. No tengo manager, ni jefe. Yo me doy pega a mí misma y estoy todo el día trabajando. El canje o contrato lo hago con cosas que me gustan mucho, por bienes que no voy a conseguir en otra parte. Soy la reina de eso y a mucha honra, porque hay gente que lo tiene muy mal mirado. El trueque era así en los años prehistóricos, que se ubiquen. Yo les doy lo mio, y ellos me dan lo suyo”. Y consciente de eso es que hace un año se propuso cambiar. Dejó de salir de noche, se puso a entrenar, hizo -y hace- la dieta cetogénica con ayuno intermitente y está “en su mejor momento”.

Tuviste un cambio importante, ¿qué te llevó a eso?
Estuve mucho tiempo no pasándolo bien, sintiéndome poco libre. Yo, que amo mi libertad, sentí que estaba estancada, que no iba para ninguna parte. Creo que si bien uno tiene que conformarse con lo que tiene y no ser tan exigente si hay tanta gente que lo está pasando mal, no estaba contenta en general con mi vida, con mi día a día, con lo que salía, con lo que hacía, con mi cuerpo. No me sentía tan vital. Esto va a sonar divertido, pero todo partió cuando nacieron los perros de mi perrita. Ahí sentí la necesidad de estar bien conmigo para poder querer a otros que ellos me quisieran a mi. De ser más responsable y cuidarme, porque veo que los años se vienen encima y eso me da un poco de angustia. Empecé también a valorar cada minuto con mis papás y quise que ellos estuvieran felices de verme feliz. Básicamente empecé a madurar y a darme cuenta de que nadie me va a querer si yo no me quiero.

Hubo un momento concreto que gatilló esta decisión?
Sí, y me acuerdo perfecto cuando fue. Le dije a Homero, mi profesor, que quería estar fitness, mina, con energía, vital. Estoy convencida de que uno las cosas las desea, las decreta y que así funciona el universo. Las energías rebotan y sentía que en ese momento todo andaba mal. Terminé una relación importante, atropellaron a los perros y un día me caí y me quebré la muñeca. Ahí de verdad sentí que mis pensamientos negativos estaban rebotando y me llegaba todo. Y dije basta, la que se tiene que preocupar de mi soy yo, no buscar a otra persona para ser feliz, porque no necesito eso.

¿Antes no te sentías guapa? porque para el resto de la gente siempre lo fuiste.
Yo creo que me aprovechaba de ser guapa porque en el fondo yo tengo un bonito cuerpo, armónico, pero no iba de la mano con la cabeza, y cuando uno no está bien de cabeza, cuando no te quieres desde adentro, te miras al espejo y dices pucha, estoy gorda.
Para muchas mujeres puedo sonar loca y en el fondo quizá si lo estaba un poco porque no me quería. No soy de las mujeres a las que le encanta que la miren todo el tiempo. Cuando entrenaba por ejemplo, siempre tenía el rollo de que me miraran, eso no me gustaba, me incomodaba y llegaba a la casa con tortícolis. Me veo súper relajada, pero en el fondo soy súper nerviosa.

¿Hoy te quieres más?
Cuando me miro al espejo digo sí, qué rica. Tengo cintura, tengo poto. Antes había cosas que no me gustaban: tenía celulitis, si me sentaba se me hacía un rollo que me molestaba. Además, en los hombres que elegía era un tema tener defectos y me di cuenta de
que el problema era yo por elegir a hombres que tenían un prototipo de mujer perfecta, con el cuerpo perfecto, duro, fitness, deportivo. Y me empecé a enrollar con eso porque soy muy insegura. Uno siempre se encuentra fallas, pero quería que todo me quedara bien, que si me sacan fotos y tengo un rollo, que ese rollo no me moleste. Estar bien de cabeza y poder decir que me encanta como soy. Empecé a entrenar mucho porque eso me ayuda a estar bien de cabeza y así pude empezar a decir y creer honestamente que me encanta como soy.

¿Eres “guachaca” realmente, o es solo un nombre para Instagram?
Esa frase va bien relacionada con lo que espero de los hombres. Yo de verdad quiero que el hombre que me conozca sepa que yo
no voy a ser calladita más bonita. Eso es algo de la sociedad que está muy marcado aquí: no grites, no hables fuerte, no vayas a comer con la boca abierta. Eso a mí, me importa una soberana rajuela. El hombre que me quiera me tiene que querer como vengo. Soy una señorita muy educada, pero cuando estoy en mi hábitat me siento como un saco de papas, hablo fuerte, estoy encorvada, agarro la carne de la parrilla con la mano y me la como fría. Soy libre de verdad y creo que esa libertad es lo que muchas mujeres me envidian. No me importa aparentar, no le quiero vender nada a nadie. Y finalmente eso es lo más lindo que tengo, porque si estás conmigo en alguna parte y estamos relajadas, lo guachaca se me ve por todas partes. No es ser ordinaria, pero si estoy con mi gente, soy como soy. Me he tenido que cuidar, pero con nadie soy fifí. Soy una carta abierta.

¿Te sientes sexy?
Mucha gente cree que estoy todo el día posando y que voy de sexy por la vida, pero no es así. Siempre ando curcuncha porque cuando chica tenía mucha pechuga y las quería esconder porque los hombres iban a mirarte mientras trotabas. Hoy, cuando llega el momento y tengo que estar linda o bonita me paro derecha, trato de creerme el cuento y hacer mi personaje de sexy, erguida, con estampa. No es algo que me salga natural. Me mentalizo.

¿Te ha costado cargar con ese estigma de sexy?
Siento que los hombres tienen dos prototipos de mujeres: a la que miran sexualmente y la para casarse. Y yo siempre me he sentido la “para agarrar porque es rica, histriónica y dice lo que piensa”. Creo que a los hombres les doy miedo. El otro día leí una entrevista a la Charlize Theron -y no me quiero comparar con ella, nunca tan desubicada-, pero decía que lleva muchos años soltera y que eso se lo atribuye a que los hombres le tienen miedo porque es exitosa, inteligente y tiene muchas cosas bacanes. Lo mismo le pasa a la Lady Gaga. Mujeres que las tienen todas, pero sufren porque el amor les cuesta más. El ser autosuficiente, exitosa y libre le genera cierta inseguridad al hombre que necesita sentirse un poco el jefe de la mujer. El hombre que salga conmigo tiene que tener cojones para saber que está con una mujer completamente libre, que sabe lo que vale, inteligente y con sus capacidades muy claras. He sido súper polola porque hago el amor con amor, no tengo sexo por tener sexo. Sufrí mucho porque sentía que hubo hombres que no me han querido ni conocer, que solo quieren agarrar. Ahora no, no le entrego mi energía a un hombre que no va a valorarme. Las energías son potentes y entregárselas a alguien equivocado te puede dejar vacía y te pueden hacer bolsa. Finalmente soy vulnerable.

¿Qué opinión tienes del hombre chileno?
Completamente machista. Y eso es culpa de nosotras las mujeres. Así nos criaron. Si digo que cuidemos a las ballenas soy estúpida, si me visto de una manera soy puta, si grito soy loca. Y el hombre se ha educado así. Hay unos más evolucionados, pero son pocos y son los que tienen más cancha. La mayoría son conservadores y tienen que tener a la señora calladita al lado. Ya dejé de conformarme con poco con tal de no estar sola. No necesito a un hombre para sentirme querida. Si me siento sola, abrazo a mis dos perros y a mis dos gatos y chao. SML

Más Artículos