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Diario SML

Mario Testino

9 julio, 2014
In your face

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Tiempo de lectura: 4 minutos

IN YOUR FACE

RECORDAMOS LA EXPOSICIÓN “IN YOUR FACE” (2014)  PUBLICADA EN SML #1 Y LA NOTA SOBRE A MARIO TESTINO, CUANDO AUN ERA UN DIOS DEL OLIMPO DE LA INDUSTRIA, ANTES DE SU CAÍDA PRODUCTO DE FUERTES ACUSACIONES ABUSO SEXUAL  OCURRIDAS EL 2018.


Texto: Luis Corbacho

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¿QUIÉN ES ESE CHICO TAN PESADO? TIENES QUE DECIRLE QUE SE VAYA. La orden la daba Grace Coddington a su asistente en las oficinas del Vogue Británico, a principios de los 80. Ella, la editora de moda más célebre del mundo, veía pasar cada día por los pasillos de su redacción a un esmirriado y muy elegante joven latino que no se sabía muy bien por qué estaba ahí. Pero estaba, y a pesar de la negativa de Coddington a recibirlo y tener en cuenta su trabajo, Mario Testino siguió yendo una y otra vez a la biblia de la moda. Aquella historia es relatada por la actual directora creativa del Vogue americano en sus memorias.  También escribe, en aquel libro, que 20 años más tarde es el propio Testino quien le da indicaciones a ella misma sobre la estética que quiere imprimirle a sus fotografías en todas las ediciones de la gran revista.

Esta anécdota ilustra las vueltas de la vida de un peruano nacido en Lima hace 59 años, que de muy joven dejó el conservadurismo de su ciudad natal para estudiar en Londres, vivir en el centro del mundo, llamar la atención, crear, ser libre, y a través de su arte conquistar la escena celebrity fashionista de todo el planeta.

En la actualidad, Mario Testino es un ícono pop. Tanto, que sus fotografías traspasaron el ambiente editorial y publicitario para convertirse en verdaderas piezas de colección en el mundo del arte. Así, sus obras recorren los museos más importantes del globo y todos mueren por ver sus trabajos en vivo y en directo. Ahora mismo la muestra In Your Face (2014), que compila 122 piezas, se exhibe en el Museo Malba Fundación Constantini de Buenos Aires, y el propio Testino viajó a esa ciudad para ofrecer un vernissage a la elite porteña. Amable, delicado y de modales exquisitos, Mario conversa con un selecto grupo de periodistas que tenemos el privilegio de compartir unos minutos a solas con él.

Todos queremos saber cómo fueron aquellos años iniciales, cómo pasó de golpear las puertas de todas las editoras de moda sin grandes resultados a ser una pieza fundamental en el arte contemporáneo. Mario recuerda: “Estaba en Londres viviendo del dinero que me enviaba mi familia, hasta que la inflación en Perú comenzó a hacerse insostenible y mi padre me obligó a regresar. ME tomó seis meses aceptar esa situación: no tenía ni un centavo para tomarme el ómnibus, le pedía prestado a todo el mundo. Recuerdo que me invitaban a cenas, y yo llegaba súper temprano y me sentaba junto a la mesa y no había quién me sacara de ahí hasta que no había cargado con toda la comida que hubiera”.

Fue así, por extrema necesidad, que Testino comenzó a trabajar como camarero y a sacarle fotos a sus compañeros aspirantes a actores, cantantes o modelos. Una de sus principales desventajas, rememora con nostalgia, radicaba en su nacionalidad. “Ser peruano no era, en su momento, la cosa más chic del mundo. La gente te miraba como diciendo: ‘¿Y qué quiere este? ¿De dónde viene? ¿Quién es su familia, quiénes son sus amigo?’. Esa desconfianza, con el tiempo, se convirtió en algo exótico e interesante, por eso yo digo que de algo negativo se puede sacar algo positivo, siempre”.

Hoy (2014), Mario Testino  es el favorito de las revistas y marcas más prestigiosas. Frente a su cámara posaron desde Jennifer López y Madonna hasta Robbie Williams, Mick Jagger o la princesa Lady Di. El star system y la corona británica están a su mercer. Sin embargo, sigue siendo un hombre vulnerable y algo inseguro. La confianza que debieran darle sus 32 años de exitosa carrera parece esfumarse al momento de comenzar un nuevo shooting. “Nunca tengo la seguridad necesaria”, admite. “Soy sumamente consciente del momento en que no hay nada, antes de empezar, y todo es horrible, parece que nada va a salir. Hasta que de repente: Wow, ahí está la foto”.

Como explica Grace Coddington en sus memorias, Mario Testino es un viajero incansable y amante de los nuevo, lo freco, lo diferente. “Viaja a todas horas, así que lo que hacemos desde Vogue es adaptarnos a sus planes”, cuenta la editora. “Sus mejores fotos las consigue en lugares que conoce bien, como Madrid, Río o Berlín, ciudades en las que puede llamar a sus muchos amigos y hacerlos salir en las imágenes, porque Mario siempre consigue crear una di´namica genial entre las personas”, explica. Ese sabor único que consigue en sus sesiones fotográficas proviene de una curiosidad innata por lo exótico mezclado con lo chic. Nada mejor que sus explosivas sesiones en Río -Testino fue responsable de llevar a las modelos brasileñas a las páginas de Vogue, de ahí a conquistar el mundo- o sus autóctonos editorial spreads realizados en el Machu Picchu con la supermodelo canadiense Daria Werbowy entremezclada con los habitantes locales de Cuzco para dar cuenta de un estilo que lo define por completo.

Ese sello, que lo hace único, se consolidó en el momento en que Mario supo que debía para con eso de pretender ser un falso señorito inglés para encontrarse con más profundas reáices latinoamericanas. “Yo sé salir a una fiesta, sé ir a la playa, sé manejar rápido, sé divertirme. En un momento tuve que darme cuenta de que no era inglés sino peruano, sudamericano; de que me gusta la desnudez, la sensualidad, la controversia”, explica.

Cuando Testino comprendió que lo suyo era el mix de culturas, que su pasión latina era más fuerte que las formas anglosajonas y que ese cóctel de impresiones y sensaciones signaría su trabajo, recién ahí, en ese momento, el mundo de la moda y el arte puso un ojo sobre él mismo, una mirada que hasta el día de hoy se mantiene atenta a cada uno de sus glamorosos pasos.