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Evasión

Kit de sobrevivencia del verano 2021

19 enero, 2021

DOCUMENTAL, SERIE, LIBROS, TALENTO EN ASCENSO, CAHUÍN.


Texto: Lucy William 

BOYS STATE, EN APPLE TV+

DOCUMENTAL


Debutó y mostró, inconscientemente, un avance de lo que vendría en la campaña presidencial 2020 en Estados Unidos y, sin promocionarse realizando paralelos con los titulares de Washington, se llevó los premios a lo mejor de 2020 antes del asalto al Capitolio. Es, entonces, recomendable ver este documental político.
Boys State parte en tono “scout” y termina en modo “House of cards”. La producción sigue a escolares, o recién salidos del colegio, que son admitidos en Boy State, un campamento anual que reúne a miles de chicos, en cada estado del país, para recrear durante una semana la vida política. Creado en 1935, esta suerte de cónclave político-juvenil, que tiene versiones masculinas y femeninas (Girl State), ha tenido en sus filas a Bill Clinton, Dick Cheney, Jon Bon Jovi, Bruce Springsteen y James Gandolfini, entre otros personajes.
El documental de Amanda McBaine y Jesse Moss se registró en Austin y tiene a cuatro protagonistas. La trama gira en torno al trabajo de los chicos para alcanzar ficticios cargos estatales; desde jefes de condado a municipales, hasta la máxima posición: gobernador. Los jóvenes son separados en dos partidos: nacionalistas y federales. Un laboratorio en el que se reproduce lo que ya sabemos: el peso de la “blancura”, el lobby, las fake news, sumado a un discurso adulto que emerge de bocas adolescentes.

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ZOE KRAVITZ: ALTA FIDELIDAD, EN STARZPLAY

FICCIÓN REVERSIONADA


Pocas veces las nuevas versiones de clásicos adorados por una generación resultan bien. Regla de la que escapa Alta fidelidad que, por una extraña bendición, en los distintos caminos que ha tomado ha llegado a destinos únicos: desde la pluma inglesa de la novela de Nick Hornby (1995), pasando por su versión estadounidense para el cine con John Cusack (2000), hasta ahora, con la serie que cambia el género de su protagonista y tiene a Zoé Kravitz moviéndose por Brooklyn y haciendo listas musicales en su cabeza. Si eres amante del libro, y el primer instinto es huir de esta adaptación, piénsalo: vas a perder. La serie, de diez episodios de media hora cada uno, tiene el alma de la historia original, un elenco talentosísimo con personajes que adoptan los códigos de los nuevos tiempos (inclusión racial, diversidad sexual) y música increíble. Su playlist disponible en Spotify acompaña sin errores las emociones en pantalla.
No por nada Alta fidelidad está en las listas de los mejores programas de 2020 de Vulture, BuzzFeed, Chicago Sun Times, entre otros.
Tras el anuncio de que no habrá nueva temporada, ya es considerada por críticos y fans como un título de culto.

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ZENDAYA: DE NIÑA A MUJER

PERSONAJE


Pocos recuerdan sus días en el canal Disney (Shake it up). Y no importa. En los últimos años Zendaya (24) se ha escabullido en el inconsciente de nuevos públicos, incluido el que ha crecido con ella.
Ahora están los que la aplauden, aquellos que la tienen como musa y los que fantasean con ella. Madurez que llegó de la mano de Beyoncé, quien le dio la “bendición oficial” al seleccionarla para su pieza audiovisual Lemonade (2016). Desde allí todo se aceleró: las películas de la saga Spiderman, las invitaciones a la gala del MET, las portadas en revistas de mujeres (dejando la imagen teen) y su reciente Emmy a Mejor Actriz por su retrato de una muchacha adicta a las drogas en la serie Euphoria (HBO Go) en el que hizo historia por ser la segunda actriz afrodescendiente en lograrlo y la más joven en lo que va del trofeo.
Y en este ritmo vertiginoso también se inserta Malcolm & Marie, íntimo drama con tono de pieza teatral que se estrena el 5 de febrero por Netflix. Allí interpreta a la pareja de John David Washington (BlacKkKlansman), hijo de Denzel. La cinta ya hace ruido para la temporada de premios que recién está partiendo. Un 2021 en el que todavía queda la esperada Dune, su película futurista basada en la novela homónima de Frank Herbert y en la que comparte pantalla con Timothée Chalamet.
Sólo apuestas de primera clase que coinciden con su perfil de diva cool en construcción, algo para lo que aprendió las claves de la mejor: su madrina en Lemonade.

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LUXES

VER


Un libro de lujo para una muestra de lujo: A pesar de la emergencia sanitaria, el Museo de Artes Decorativas de París (MAD) montó su gran exposición de temporada, Luxes (hasta el 2 de mayo), un cuidado viaje en el tiempo y en la geografía que revisa la idea de lujo en distintas culturas y obras que la representan. En sus salas, a través de un montaje escenográfico, se encuentra la capa de un emperador de Japón, un reloj de salón de Cartier, vestidos del inicio de la alta costura parisina y esculturas, entre otras exquisiteces. La exposición puede visitarte a través de tours virtuales disponibles en Youtube. Otra posibilidad es adueñarse de un pedazo de ella a través de su libro, Luxes, disponible en www.madparis.fr

LAS MUJERES DE EMMANUEL CARRÈRE

LIBROS


Por Tomás Cox F.

No soy crítico literario y no pertenezco a círculos o a clubes de literatura. Como tal, y espero no errar, considero que me puedo dar ciertas licencias y, consecuentemente, aquí haré uso de una de ellas. No escribiré sobre el innegable y reconocido talento de Emmanuel Carrère (París, 1957) como escritor, guionista o cineasta, sino de las enormes complicaciones y riesgos de quienes llevan a cabo la vocación artística, en especial la escritura. A diferencia de otras, en la literatura no corren las medias tintas. Estas simplemente no funcionan y, por tanto, se paga un precio. En el caso de Carrère, esto se puede ver materializado con asombro (y pudor) en un par de libros que se unen tangencialmente. Así, en Una novela rusa (2007), el autor relata el vínculo con dicha nación a través de historias intercaladas sobre su familia materna, el idioma que lucha incansablemente por dominar, y la figura confusa y casi fantasmal de su abuelo. Todo lo anterior adherido a la debacle de la relación con su novia de aquel entonces, Sophie, y la exposición de intimidades que nosotros, en su lugar, trataríamos de olvidar lo más rápido posible o, al menos, omitir. Tanto las indiscreciones propias como las que envuelven a Sophie quedan por escrito y se construyen necesariamente como indelebles, causando fisuras de largo aliento. Pues bien, alentado por la literatura y el cahuín (no necesariamente en ese orden), continué mi lectura de Carrère con De vidas ajenas (2011). Este también es un librazo. Ahí el autor se mete en profundidad en uno de los miedos más recurrentes de la vida adulta: la pérdida de un hijo. Lo hace observado como espectador involuntario, durante unas vacaciones en el sudeste asiático, la experiencia de dolor enloquecedor de una madre que pierde a su hija. Acto seguido, y de regreso en Francia, el narrador conecta esa desdicha con la de la muerte de su cuña- da, madre joven con hijos chicos.
En De vidas ajenas Emanuel Carrère no se resta de exhibir su relación de pareja, esta vez con Hélène, con quien a medida que avanzan las páginas afianza su vínculo amoroso, para terminar declarando su indisolubilidad. En otras palabras, el escritor insiste en eternizar cuestiones esencialmente temporales. El resultado era más o menos predecible y lo conocí leyendo el diario, por casualidad. La relación con Hélène terminó. Hoy ella aparece demandándolo en los tribunales franceses por haber violado cláusulas contractuales que impedían al autor relatar cuestiones íntimas. Lo interesante es que Hélène se rebela no solo como ex pareja, sino que también como personaje literario, publicando además una carta abierta en la que despliega, dentro de otros cuestionamientos, una pregunta vital: “¿Es el artista famoso y admirado un ser divinizado que, a diferencia de los mortales ordinarios, no está sujeto a sus propios compromisos?”. Yo, al menos, no tengo respuesta alguna y sospecho que Emmanuel Carrère tampoco.

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