fbpx
Reportajes

Jeremy Strong: Todo el poder

21 septiembre, 2020

Compartir:

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Tiempo de lectura: 6 minutos

EL ACTOR DA VIDA AL AMBICIOSO KENDALL ROY EN LA ACLAMADA SERIE SUCCESSION. UN PAPEL LLENO DE ESTILO, TESTOSTERONA Y GUIÑOS A VERDADEROS CLANES DE INFLUENCIA EN NUEVA YORK, DONDE EL PERSONAJE QUE LE DIO EL EMMY A MEJOR ACTOR DE DRAMA (2020) TRATA DE DERROCAR A SU MILLONARIO PADRE, MIENTRAS EVITA CAER ANTE LAS MANIPULACIONES QUE ÉL Y SUS OTROS DESCENDIENTES MAQUINAN EN TODO MOMENTO.


Texto Lucy Wilson   Fotos Getty Images

¿Perder una reunión de millones de dólares por el tráfico de Manhattan? Eso nunca más le sucederá a Kendall Roy, ya que este ejecutivo decide contratar a un chofer en moto para que lo mueva en dos ruedas, evitando cualquier tipo de bloqueo de los autos de Nueva York. Esta escena ocurre en la primera temporada de Succession, la serie dramática llena de momentos de humor negro y con clara inspiración en el imperio de Robert Murdoch. Allí, Jeremy Strong (41 años) interpreta al ambicioso hijo y elección lógica para tomar el puesto de su padre magnate de medios, el octogenario Logan Roy (Brian Cox).
Su necesidad por estar siempre listo para millonarias negociaciones o esquivar las tretas del resto de sus hermanos en la compañía Waystar-Royco (conglomerado familiar de telecomunicaciones que incluye desde cadenas de noticias hasta parques temáticos) jamás comprometerá su naturalidad por reunir estilo y poder en esta producción de HBO, gran nominada al Emmy 2020 con 18 categorías en competencia, incluidas postulaciones para cada artista de su elenco central.
El segundo descendiente de Logan Roy (el mayor es Connor y los menores Ronan y Shiv) fue asociado por muchos en el debut del programa con Lachlan Murdoch –el obvio sucesor del dueño de Fox News y el New York Post, quien sorpresivamente dejó su posición en la firma familiar–. Pero Kendall pronto fue tomando una personalidad distintiva gracias a la entrega de Strong al rol creado por el guionista Jesse Armstrong. Trabajo por el que a muchos les cuesta mirarlo sin pensar en el ejecutivo que interpreta en la producción de HBO.

Previous
Next

De hecho, en la gala del Emmy del año pasado, el actor sacó titulares por usar un traje idéntico al que vistió Kendall al rapearle al patriarca en la fiesta de aniversario 50 de la empresa. Un momento inesperado donde termina debajo del look con una camiseta de los Yankees (equipo que aman los adinerados blancos de Nueva York).
Pero, aunque a los ojos de los fans, realidad y ficción se estaban fusionando, el artista originario de Boston negó que sus vidas se estén cruzando. Y no sólo por el patrimonio de ‘billones’ de dólares que los separan. “Tengo mucho más amor en mi vida que él” dijo. “Me siento muy apoyado y él no tiene nada de eso”, agregó. Y para curiosidad de los amantes de la moda, la jefa de vestuario Michelle Matland informó que el diseño de la pantalla no era el mismo de la alfombra roja. Aunque, para hacer justicia, una de las herramientas que ha encontrado Strong para construir a Kendall y convertirlo en uno de los papeles más fascinantes de HBO es la ropa.
Al partir la serie leyó la importancia que Robert Murdoch le daba a los zapatos. El famoso millonario se esmeraba en anudar sus cordones de una manera increíblemente apretada. Y el actor tomó ese gesto de control para armar su papel, contrastándolo con otros aspectos en los que siempre se descarrila: su matrimonio y la adicción a las drogas. Su closet de sastrería de Brunello Cucinelli, REISS, Armani, Loro Piana y las famosas parkas de Moncler que exhiben en Succession con naturalidad, siempre están dando pistas sobre un micromundo en este Roy.
Jeremy Strong, casado con una psiquiatra y con dos hijas, construye la psicología de su rol tomando cada elemento que se pone encima. De acuerdo a Matland, revisa desde la ropa interior a los calcetines para leer más allá del guión lo que sucede por la mente de este ‘pobre niño rico’.
“Los Roy son anti-bling. No necesitan presentarse de esa manera. Eligen lo que les parece lujoso, las etiquetas no cuentan. Por supuesto, van a comprar ropa y accesorios costosos, pero no requieren posar. Puede llevar un suéter de 2 mil dólares, pero esa prenda no tiene que tener un logo para representar de dónde ellos vienen. Saben quiénes son. Ya están establecidos”, explica la diseñadora.
Y The New Yorker confirma el punto en un artículo dedicado a la psicología tras la vestimenta del hit de HBO: “Los Roy se visten de la misma manera que viven: para proteger lo que tienen, no para deleitarse con ello”.
En el caso de Kendall, este usa trajes que cuestan hasta cinco veces más que los de su arribista cuñado Tom (Matthew Macfadyen). “Pero es discreto. Kendall, fue criado para saber la diferencia”, profundizó Michelle Matland.
Y el público nota que no anda disfrazado de Wall Street. Su look es de trajes estrechos y oscuros, con camisas de cuellos de punta pequeños, muchas veces abiertas. Pero al inicio de la serie los seguidores más apasionados se dieron cuenta del gran nudo de corbata con el que debutó, como un gesto de parecer importante e imponente a los ojos de su manipulador papá. Y luego vieron que, a medida que pasan los capítulos, este accesorio se relaja y es más pequeño.
Es uno de los pocos ‘disfraces’ para impresionar a otros. El otro –y más comentado– de sus looks fue el que incluyó unas hiphoperas zapatillas Lanvin para ir a conversar con unos emprendedores tecnológicos muy Silicon Valley.
Los fans saben que su gran accesorio tech no es impostado. Son sus audífonos Beyerdynamic que inmediatamente generaron curiosidad en los espectadores.
Pero hay un puente entre lo exterior e interior en el relato de este ejecutivo. “La paleta de la primera temporada es muy austera, mucho más oscura. Queda en evidencia lo que intenta decir sobre sí mismo. Y después, cuando se quiebra emocionalmente al final de ese ciclo, su tonalidad se vuelve más confusa: hay muchos verdes apagados, marrones, elección extraña para Kendall”, desconstruyó Matland la evolución.
Jeremy Strong maneja estas herramientas para hacer real a este papel. No es extraño considerando que sus recursos para leer la brújula de Kendall vienen del teatro, donde esa lectura siempre es necesaria.
Subió al escenario de niño en Boston, siempre con el apoyo de su familia (otra diferencia con sus relaciones en pantalla). Ya graduado del colegio entró a la prestigiosa Universidad de Yale para seguir teatro, pero en el camino se cambió a inglés al notar que el drama en esa escuela era abordado desde el aspecto académico más que práctico.
Egresado partió –como miles de otros aspirantes a Broadway– a Nueva York. Trabajó en una seguidilla de empleos temporales del tipo camarero, hasta que lo fueron fichando del circuito teatral alternativo. Allí ganó prestigio y lo llamaron desde el cine. Entre las películas en las que participó se incluye The Big Short, donde conoció al director Adam McKay. En Succession ese realizador actúa como el productor principal e, inmediatamente, recordó al artista bostoniano cuando armaba el proyecto.
Su personaje era clave para el programa y McKay supo reconocer, además del talento, otros rasgos comunes entre el actor y el papel. Jeremy Strong coincide en ese punto: “Crecí en el centro de la ciudad de Boston, como un niño de escuela pública que terminó yendo a un colegio elegante. Desde el comienzo de mi vida tuve un gran deseo por ser actor, mostrando mucha ambición hacia esa meta. La ambición es algo complicada y Kendall es muy ambicioso. Me relaciono con su deseo de ganarse el amor y el respeto de ciertas personas, algo que –en su caso– puede desviarlo de su propia naturaleza”.
Al ver el primer episodio queda claro lo anterior. Este aspirante a líder del imperio Waystar-Royco tiene un tono de voz seguro, pero está muy subyugado y roto emocionalmente. Puntos débiles a los que salta al ataque su millonario padre en una dinámica casi griego-shakesperiana.
Esa relación lo atrajo a leer Open, el libro biográfico de Andre Agassi en el que el tenista explora la tormentosa relación con su papá. Strong, quien varias veces ha relatado que al veterano Brian Cox no le gusta ensayar (para mantener la tensión en alto en cada toma), vivió el peso emocional del papel. “Cuando terminó la temporada sentí que había escalado el Everest. Experimenté una presión terrible todos los días de trabajo, entonces hubo un gran sentimiento de libe- ración cuando todo finalizó”, comenta.
Sus compañeros de set no lo dudan. Es intenso en su trabajo y su lema es “practicar la disciplina de la honestidad” en todas las escenas, para lo que arma todo un camino previo para alcanzar ese objetivo.
Este lector voraz, fan de la veinteañera Sally Rooney (Gente normal) y el noruego Karl Ove Knausgård (Mi lucha) no baja la intensidad en toda la temporada. No es de extrañar que uno de sus referentes sea Daniel Day-Lewis, cuya película Mi pie izquierdo conoce de memoria y con quien trabajó de asistente personal en Nueva York para luego coincidir con él en Lincoln, de Steven Spielberg.

Así que la pausa que la pandemia del coronavirus le puso a la grabación de la tercera temporada de Succession no le vino nada de mal. Ganó el Emmy a mejor actor de drama (2020) y celebró el honor literalmente con distancia, en la ceremonia virtual realizada el 20 de septiembre y, como era de esperar, muy bien vestido con su fabuloso look de Hermès.
Y mientras los fans esperan el tercer ciclo del drama del clan Roy, Jeremy Strong podrá reparar esas grietas que dejaron las temporadas anteriores antes de volver a romperlas y dejar ver que hay debajo de su armadura Moncler. SML

Más Artículos