Javiera Parada — Revista SML — La revista chilena de estilo masculino.

Javiera Parada

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Tiempo de lectura: 18 minutos

Si alguien podía tener el derecho inapelable a incendiar la pradera, era ella. Pero no.

Por Pablo Mackenna / Fotografías: Sebastián Utreras.

A los 11 años conoció el dolor de la manera más terrible posible. Su padre, José Manuel Parada, sociólogo de la Vicaría de la Solidaridad, fue secuestrado junto a dos compañeros. 24 horas más tarde aparecerían sus cuerpos. Degollados. Uno de los últimos y más violentos de los miles de asesinatos de las fuerzas de represión del régimen militar. Así y todo el horror no le era ajeno. No alcanzó a conocer a su abuelo materno a quien hasta hoy la familia no le puede dar sepultura. Detenido desaparecido. Si alguien podía tener el derecho inapelable a incendiar la pradera, era ella. Pero no. Mucho se habla hoy de la necesidad de demostrar credenciales democráticas. Javiera Parada tiene un prontuario. 

Sin dejar de ser fiel a su ideario de izquierda ha condenado sin miramientos la dictadura de Maduro, el devenir de Cuba o la violencia en Chile, venga de donde venga. Y es capaz de sentarse y dialogar con quienes, para muchos, debiesen ser el enemigo. En un mundo polarizado por los dogmas, tiende puentes y oye al otro sin prejuzgar. ¿Cómo lo hace, cómo logro sublimar el odio y el fuego amigo? “Es la madera de mi familia. Siempre se respetó el diálogo. Y no se trata de mi, ni de mi biografía. Se trata de millones de chilenos que sueñan con un mundo más justo que es posible. Pero solo es posible si lo hacemos entre todos”, explica. Y con ello se gana los epítetos de su propio sector: traición, cocinería. Y vuelve a bailar con la fea. La política es sin llorar, me dice. Para mí que las lágrimas las enterró siendo una niña o que llora a escondidas. Definitivamente, otra madera. Probablemente la que se necesita para construir un nuevo país, que con la otra, solo se avivan las llamas.

¿Soñaste alguna vez con algo parecido a lo que estamos viviendo?

Me imaginé el 2012, cuando armamos la campaña Marca tu Voto que podíamos cambiar la constitución a través de una asamblea constituyente. Pero un movimiento social con la fuerza de este, acercando de golpe sueños postergados por tantos años de justicia social por un lado, y volver a ver los niveles de violencia que hemos vivido, con la brutalidad policial que pensamos habíamos dejado atrás, y con una destrucción tan sinsentido, la verdad que no.  

Si uno va a Wikipedia, aparece “Javiera Parada: actriz”. ¿Te representa?

Eso es lo que estudié. Aunque creo que hoy día soy más gestora cultural que actriz

¿Más que animal político?

Sí. Lo que pasa es que me ha tocado una vida, y desde muy temprano, que me ha llevado a participar de muchos movimientos y partidos políticos, como fue: “Marca tu Voto” en algún momento.

¿Sientes que es la vida la que te vuelve una y otra vez a tomar del cuello y llevarte a la política?

Totalmente. Una y otra vez. Y es que no dejo de tener un compromiso profundo con lo público y cuando creo que puedo aportar en algo me es muy difícil restarme. Esta vez fuimos un grupo que creíamos que era necesario llamar al diálogo y a la paz y terminamos entregando la carta al Presidente. Asunto que me costó críticas y del que no me arrepiento. Y ahora me interesa aportar en lo que pueda para el debate de la asamblea constituyente y la nueva constitución, que por lo demás lo vengo promoviendo desde el 2012.

En tu vida política te han llegado muchas puñaladas, de tu propio sector, con las decisiones que has tomado. ¿Duele?

La política es así y no siento que sea conmigo. Son opiniones. Y esto es sin llorar.

Está bien, pero los epítetos se pueden volver dolorosos cuando vienen de cercanos. Como la carta de Zurita en que apelando al dolor temprano de tu biografía, ocupa la imagen de una niñita con el vestido blanco, que se va llenado de sangre, todo esto por haberte sentado a dialogar con Piñera mientras los militares desfilaban por la calle…

Y es que sé que no es conmigo, sino con los que en ese minuto creímos que la solución pasaba por dialogar aunque los militares estuvieran en la calle. Habría preferido que me lo dijera directamente pero entiendo la sensibilidad de Raúl.  Y lo quiero igual.

Es paradojal como a la luz de un mismo hecho, -el horror de lo que viviste en tu infancia- tu actitud pro dialogo y la condena a los excesos de tu propio sector sin renunciar a tu ideario de izquierda, son vistos, por unos como resilencia y por  otros como traición. Es como que la vida te volviera a golpear con tus muertes. ¿Cómo lo superas?

No solo yo sino muchos niños vivieron el horror de la dictadura. No me siento niña símbolo de nada. Si creo en el dialogo es porque fui criada así. Mis muertos estoy segura están conmigo. A nosotros nos criaron en el respeto al otro, como entender muy bien que lo que uno siempre tiene al frente son seres humanos, piensen igual o distinto que tú. Y lo que ocurrió en Chile durante la dictadura, es un horror que no podemos permitirnos que vuelva a pasar. Lamentablemente en este período, la indolencia que hemos visto por parte del Gobierno en materia de violación de derechos humanos, es muy preocupante porque es lo que uno dice: “bueno, se supone que nos habíamos puesto de acuerdo para que estas cuestiones no ocurran más”. Pero también soy muy consciente de que el golpe de Estado se dio por el deterioro del clima político y en eso yo creo que hay responsabilidades de todo el mundo, de unos más que otros, pero de todo el mundo. Y yo no quiero estar en esta pasada del lado de quienes colaboren con el deterioro del clima actual. Yo veo oportunidades maravillosas para que se produzca el cambio con que soñamos mucho tiempo. No voy a poner la carreta delante de los bueyes.

¿Cómo te ha tratado la calle?

Bien. Hay mucha gente que se me ha acercado para agradecerme los intentos de avanzar en paz y con diálogo. Gente que sufre hoy y que sufrió horrores en el pasado. De manera sincera y emocionada lo que es muy reconfortante. Así como hay muchos de mis compañeros que creen al igual que yo que este es el camino.

Me cuesta ponerme en tus zapatos. ¿No hubo algún momento de tu vida en que lo que primó fue la rabia?

Sí, sentir rabia es súper humano, lo que pasa es que yo creo que la política no se puede hacer desde la rabia ni desde la guata, la política hay que hacerlo desde la cabeza.

Pero, por ejemplo, cuando eras candidata a diputada, y luego de un incidente de manejo con alcohol, te dejaron fuera. ¿Sentiste que te trataban como a cualquiera?

No. Yo creo que me equivoqué, creo que la cagué, pero creo que en eso también jugó en algún lugar la incomodidad que yo le causaba a algunos dirigentes en Revolución Democrática, creo que no hubiera sido lo mismo si hubiera sido otra persona.

ME ACUERDO DE TODO

¿Cuál es tu recuerdo del día de la detención de tu papá?

Me acuerdo de todo. O sea, me acuerdo cuando me fue a dejar al colegio, entró a dejarme, me acuerdo que nos despedimos en la sala de clases…y luego el sonido de los helicópteros. Pero yo nunca pensé que lo habían secuestrado a él. Siempre pensé que como estaba Manuel Guerrero trabajando en el colegio y lo andaban buscando siendo dirigente sindical de los profesores…

¿Tú, a los 11 años ya manejabas todos esos datos, estabas tan politizada, que sabías que había un dirigente…?

Sí, por supuesto, porque era amigo de mi papá. Pero no fue hasta que llego mi mamá a buscarme que supe que se lo habían llevado. Y recuerdo que lo primero que le dije fue algo así como que me prometiera que a mi papá no le iba a pasar lo mismo que a mi abuelo. O sea, en ese momento, mi angustia más de que lo mataran, era que desapareciera, porque yo había visto a mi mamá sufrir toda la vida.

¿Tú ya sabías separar la desaparición, de la muerte con sepultura?

Sí, o sea, yo sabía que había gente desaparecida y que no sabíamos qué había pasado con ellos. Y eso me parecía una cuestión más terrible que la misma muerte.

¿Y cuándo supiste la verdad? 

Cuando mi mamá nos cuenta el sábado en la noche. A mi papá lo secuestraron el viernes en la mañana y el sábado aparecieron los cuerpos. Nos juntó a todos mis hermanos y nos contó. Y me acuerdo que al otro día, algo que me impactó mucho, era ir por la calle y leer la palabra “degollados” en los diarios, porque no sabía lo que era “degollado” y tuve que preguntar, eso fue un impacto muy grande. Y después me acuerdo del funeral, que había mucha, mucha gente. Y después tengo una nebulosa en mi cabeza, tengo como ese año borrado. 

¿Y dónde retomas la memoria?

Retomo la memoria como un año o dos años más tarde, cuando empiezo a interesarme por la política y entro a las juventudes comunistas.

Y en ese minuto ¿cuál es la sensación que primaba? ¿La recuperación de la democracia y el respeto por el otro, había rabia, había un enemigo con cara…?

Yo creo que la dictadura era un enemigo súper concreto y real. Y en esa época todos los que éramos jóvenes adolescentes, sentíamos la obligación de luchar en contra de eso. Como me imagino que hoy día los jóvenes que salen a marchar, sienten la obligación de salir a marchar.

Pero es distinto cuando el Estado, un ente represor y asesino, te ha tocado de manera tan cercano como matando a tu padre. Y ahí la pregunta es, en ese minuto: ¿quieres tomar las armas?

No, nunca quise yo tomar las armas, pero encontraba totalmente válido que hubiera gente que tomara las armas para combatir a la dictadura. Por supuesto que sí.

Desde antes de lo de tu padre te habías convertido en actriz y trabajabas en canal 7. ¿Como se conjugaba la vida política de tu familia con el trabajo en un canal dirigido por un militar?

 Yo empecé a hacer teatro a los siete años con mi abuelo, luego con Sonia Viveros en una compañía de teatro infantil y fue ahí cuando Vicente Sabatini fue a buscar a una niña para la próxima teleserie, y al parecer le gusté para un rol y mis papás dijeron que no. Pero más que una cuestión política, mis papás pensaban que era muy chica y que tenía que estudiar más que trabajar en la tele. No me acuerdo cómo me enteré yo de eso y hablé con ellos: “oye, supe que me seleccionaron para una teleserie y que ustedes dijeron que no. Y les quiero decir que deben confiar más en la educación que me dieron, porque yo creo que podría perfectamente hacerlo y sería bueno que la próxima vez me preguntaran” Y entré.

Bien precoz y determinada. ¿Qué pasó después de lo de tu padre?

No me volvieron a contratar. Volví a trabajar en televisión cuando ya había vuelto la democracia. De ahí me fui a Barcelona, estudié teatro y me dediqué.

Tu partida a Barcelona ¿qué tanto tiene de huída?

Más que una huida era una búsqueda de quién era yo más allá de mi historia. Más allá de la hija de José Manuel Parada. Y la verdad es que para mí esos años en Barcelona fueron muy sanadores, nadie me conocía y pude descubrir qué cuestiones había heredado como imposición de la figura pública y cuales eran características mías. Y sí, me sanó mucho vivir esos 13 años en Barcelona, actué con gente muy distinta, tuve un centro cultural durante cinco años con otros amigos, hacíamos fiestas, festivales de performance, serigrafía, etc. –una especie de Matucana 19 o el Trolley en Barcelona, festivales de música, festivales de performance. Viajé por Europa. Y fui muy libre. Fueron años importantes para darme cuenta de que  tengo una opinión sobre las cosas. Que siempre  estuvo allí.

¿Quién te ha sorprendido desde el oficialismo?

Desbordes; me imagino que como dirigente político, cuando hace las cosas, qué crédito van a tener para él, pero también creo que se dio cuenta que el país tenía que cambiar y decidió ponerse del lado correcto de la historia.  Cuando tienes un millón y medio de personas marchando en Santiago pese a la represión, o te haces el leso o te das cuenta de que Chile es un país que merece ser más redistributivo, que los trabajadores merecen mejores condiciones de vida

Tú eres contraria a la acusación constitucional…

Yo creo que la acusación constitucional al ex ministro del Interior, Andrés Chadwick, es razonable y tendrá que asumir las responsabilidades políticas que le toquen. Pero en estos momentos no ayuda poner en cuestión la figura del Presidente, quien debe asumir su responsabilidad gobernando.

¿Qué crees tú que hizo que tu sector se allanara a negociar las condiciones de un plebiscito y proceso para la constituyente?

El desborde de la violencia y la represión son elementos. La posibilidad de que los militares salieran a la calle estaba sobre la mesa aun cuando creo que personas un poco más sensatas como Blumel lo pararon. Pero hay más, el dólar se empinaba por sobre los 800 pesos y se podían desplomar los mercados. Ya estaban cerrando pequeñas empresas y pymes. Y cuando la economía se va al carajo son los más pobres y los trabajadores los que pagan. Había que dar una solución política. Y creo que con voluntad, ambos sectores estuvieron a la altura.

Una parte de la izquierda se sintió traicionada. Qué más gráfico que la pelea orgiástica en que terminó el Frente Amplio…

Lo del Frente Amplio es el resultante de la convivencia de dos almas. Hay quienes son más testimoniales, que creen que no hay que ceder en nada frente al enemigo, que el cielo no tiene matices. Y hay quienes creemos que la política es diálogo, que hay que transar mientras no se pierda el norte, y que con los pies bien puestos en la tierra te das cuenta de que hay oportunidades históricas para avanzar que pueden no repetirse y que no se pueden perder por puristas. Porque la gente no puede seguir esperando y quedarse finalmente con lo mismo y además en caos.

¿Qué le pasó al Frente Amplio, más allá de la pelea, cómo pasaron de ser los jóvenes idealistas que harían la política desde otro lugar, a no poder celebrar este movimiento como propio y ser vistos como más de lo mismo? ¿Es la política tradicional un monstruo grande que pisa fuerte y se roba tus sueños?

Yo creo que la política está en crisis en todo el mundo y no sólo en Chile. Y yo creo que en esa generación hay muy buenos políticos, que han hecho grandes cosas y que están comenzando su vida política. Y creo que en este momento estamos todos intentando aprender de lo ocurrido y poniéndonos de acuerdo en ciertas cuestiones mínimas para que nazca un Chile que está queriendo nacer. 

¿De todas las demandas sociales cuál es tu “desde”?

Salario mínimo, pensiones dignas, salud y educación. Hay cuestiones que no pueden ni deben ser reguladas por el mercado y que el Estado debe asegurar que sean un derecho para las personas, nazcan donde nazcan y tengan la condición económica que tengan. Luego hay que establecer una agenda anti-abuso de verdad, contra la colusión, contra la corrupción. Y por último dar señales desde la política, los altos sueldos, las prebendas. Cuando uno dice: “esto es un movimiento por la dignidad”, la dignidad no es solo económica, sino que de trato. Aquí en este país hemos vivido con chilenos de primera, segunda y de tercera categoría; y eso no es simplemente porque hay chilenos pobres, clase media, ricos y súper ricos; sino porque hay chilenos que se han sentido excluidos del desarrollo de este país con números que no dan cuenta de la desigualdad.

¿Ya, pero tú crees que se está viendo un cuestionamiento a la democracia, como la mejor solución, como la conocíamos?

Yo creo que estamos frente a una crisis de la democracia liberal que solo puede solucionarse con una nueva constitución, pluralista y representativa. Para que tengamos una política que no sea bloqueada cada vez que las mayorías quieren avanzar.

¿De qué particularidades de Chile tiene que hacerse cargo nuestra constitución? 

Bueno, creo que tiene que ser una constitución que, por ejemplo, descentralice el poder que impide el desarrollo de las regiones y de Chile.

Y tiene que solucionar el hiperpresidencialismo de Chile, que hace que todos los proyectos de ley que involucren presupuesto solo pueden ser iniciativa del Presidente. Creo que hay que avanzar hacia otros sistemas políticos, hay distintas propuestas, hay gente que dice que debería ser semipresidencial, otros que dicen que debe ser semiparlamentario; pero creo que hay que darle más poder al Congreso.

¿Tú crees que sea popular en este minuto decir que le vamos a entregar más poder al Congreso? Con el Congreso que tenemos…

Si es por lo que tenemos, entonces saquemos la figura del Presidente. No, ambos poderes deben estar más equiparados y al mismo tiempo regulados.

¿Quiénes deben estar presentes en la asamblea para que sea realmente representativa?

Primero tiene que haber cuota de mujeres electas, no candidatas. Segundo, tienen que haber escaños reservados para los pueblos indígenas. Tercero, hay que terminar con la prohibición, que está en esta constitución, de que los dirigentes sindicales no pueden ser candidatos. Cuarto, hay que bajar las exigencias para que los independientes puedan ser candidatos, porque hoy se necesita una cantidad de firmas muy alta.

¿Cuál para ti ha sido una mala experiencia de asamblea? 

La asamblea venezolana, por ejemplo, derivó en una mala experiencia. 

¿Y cómo evitas llegar a una experiencia como esa?

Es importante que la ley orgánica que va a regularla diga claramente –y lo dice el acuerdo que firmaron los políticos- que solo tiene como función hacer una constitución y una vez que se entrega la constitución para votar en plebiscito, se autodisuelve.  Segundo, creo que es súper importante poner un plazo de tiempo que sea súper definido. En el acuerdo que firmaron los políticos creo que el plazo es de ocho meses; no sirve de nada tener una asamblea que esté tres años discutiendo la constitución. Creo que esta decisión que tomaron en el acuerdo de que el quórum sea de 2/3 para decidir qué va dentro de la constitución y lo que no se logre en el acuerdo de 2/3 queda fuera de la constitución, también es una buena decisión, porque genera un incentivo para ponerse de acuerdo.

¿Por qué causas incomodidad?

Porque soy independiente, porque digo lo que pienso, porque soy poco dogmática y porque estoy, quizás, disponible a veces, a encontrarle razón a los otros.

¿No te han dado ganas como de armar el partido de los que no son dueños de la verdad absoluta?

No. Esto me lo han preguntado harto en la última semana. Irse de un partido es como separarse, divorciarse, uno tiene que hacer un luto e igual creo que es importante militar. Pasas una cantidad de tiempo grande con tus compañeros, vas a muchas reuniones y es una parte de tu vida que ocupa tiempo, energía. No es como que ando vitrineando nuevos partidos para irme o que tenga ganas de armar ahora un nuevo partido. Yo creo que las fuerzas políticas se van a reconfigurar después de este estallido. No creo que va a quedar todo igual ni que vamos a seguir haciendo política como hacíamos hace un mes y medio. 

Y si armaras un nuevo referente, ¿tomarías algo de la mirada del neoliberalismo?

Nada. O sea, no es que no lo respete, pero yo no comparto las soluciones de la derecha. Yo me considero una persona progresista, bastante liberal y creo que hay un montón de cuestiones que no pueden estar al arbitrio del mercado y que el Estado tiene un rol que jugar importante. Creo en un buen Estado más que un Estado más grande, creo que hay cuestiones que el Estado tiene que asegurarse que sucedan. Eso no significa que las tengas que proveer todas. Podría ser que para tener un mejor sistema de salud, haya que encontrar un sistema mixto donde hallan servicios públicos, servicios privados y servicios que quizás sean provistos por cooperativas de médicos; pero el Estado tiene que asegurar la calidad de todo eso. Y al mismo tiempo el Estado tiene que fomentar el desarrollo de nuevos sectores económicos. Y eso se hace de la mano del sistema privado, pero del acompañamiento de las políticas públicas. Eso creo que es una gran diferencia entre la derecha y yo. Yo creo en lo que alguna vez fueron las políticas industriales. Y eso no lo hace el mercado por sí solo, menos en Chile que tenemos una clase empresarial bastante conservadora, no sólo en lo moral, sino que también en lo económico.

¿Crees que todo este proceso nos va a empujar realmente al futuro, un futuro más justo?

Hay que ponerle mucho trabajo para que esto se transforme en lo que está pidiendo la gente, que son condiciones dignas de vida. Y hay que hacerlo con cautela. Que si no se hacen bien las cosas, haya una regresión democrática y terminemos con un Bolsonaro de presidente. Y eso podría ocurrir, y por eso creo que es tan importante cuidar el ambiente político que paren las violaciones a los derechos humanos. Por eso es tan importante que todos los sectores políticos estén disponibles para trabajar juntos, para impulsar la agenda social, para impulsar la agenda anti-abusos, para impulsar el proceso constituyente. Creo que tenemos una gran oportunidad que requiere de mucha generosidad de los actores, que requiere tajantemente de justicia para que no haya impunidad –que fue lo que ocurrió en la dictadura- y de mucha voluntad de todos los actores involucrados. Y por momentos he tenido el temor de que no estemos a la altura de tanta  responsabilidad.

Así como le temes al efecto Bolsonaro, ¿no le temes al populismo que puede terminar diezmando al país? 

A ver, yo creo que este país puede distribuir muy bien su riqueza. Desde que gastamos una cantidad de plata en Fuerzas Armadas que no es necesario, etc. Y definitivamente podemos hacer un esfuerzo de redistribución mucho mejor. Pero insisto que para dar respuesta a todas las demandas que están presentes hoy en el movimiento, se necesita un nuevo tipo de economía, o sea, este país como está, ya no da más. O sea, no es por nada que hemos estado dejando de crecer como crecíamos antes y eso necesita de incentivos de parte del Estado y de una clase empresarial que esté dispuesta a innovar, a probar, investigar y arriesgar. Los países del Asia que saltaron al desarrollo en los últimos 30 años, lo hicieron gracias a pactos de desarrollo que ocurrieron…

Ya, pero aquí hay un problema, que las cosas vienen aparejadas. Lo que estamos haciendo es pegar un salto gigante y absolutamente necesario en la base social. Que tenía que hacerse, pero la economía que va a sostener eso, tú no la puedes modificar de un día para otro para pegarse el salto.

No, por supuesto, obvio que no. Por eso digo que este es un proceso que va a ser largo.

¿Crees que la gente entiende que de aquí a seis meses no van a tener todo lo que están pidiendo?

Creo que la gente es súper inteligente y que entiende mucho más de economía que lo que uno cree. Si de alguna manera han logrado sobrevivir ganando $350.000 todo este tiempo tienen más que claro que las cosas cuestan.

Pero ¿tienes miedo de que la calle movilizada obligue al Gobierno a dar más de lo que realmente puede, y eso en algún minuto produzca un verdadero quiebre en la economía, que produzca una regresión?

No, yo no creo que lo que está ocurriendo en la calle pueda paralizar la economía. Creo sí que es urgente que la actividad económica vuelva a funcionar. O sea, que los negocios puedan abrir hasta la hora en que cerraban, que la gente pueda volver normalmente a sus trabajos y que no se tengan que ir temprano porque se demoran tres horas en volver…

Cabe la pregunta de cajón: ¿cómo se desactiva la violencia extrema de grupúsculos que no son sensibles ni a anuncios, ni a constituyentes?

Yo creo que mientras antes estén las demandas sociales y las demandas que tienen que ver con la agenda anti-abuso que es lo que tienen a la gente movilizadas todavía- y por lo tanto la gente entiende que ya no es necesario movilizarse porque se cumplieron por lo menos los objetivos básicos, quedan los violentistas aislados.

¿Qué señales claras faltan ya para ordenar el país? 

Yo creo que es urgente, pero urgente -obvio que no se puede hacer mañana- reformar Carabineros de Chile y las Fuerzas Armadas…

Yo les cambiaría hasta el color. Les pondría pantalón corto, celeste…

Eso hicieron en España después del franquismo, le cambiaron el color al uniforme; era gris y le decían “los grises”, se los cambiaron, pero además hicieron una reforma. En Nueva York, en los ’80, que era una policía totalmente corrupta, reformaron el cuerpo de policía; se demoraron 10 años y no es algo que se hace de un momento a otro. Pero Chile tiene que hacer eso, necesitamos instituciones policiales que sean respetadas por su pueblo y hoy día, de verdad, es que la gente no siente ningún respeto por Carabineros, y esta represión excesiva y la violación a los derechos humanos en el último mes, no han ayudado en nada a eso. Yo creo que es imperativo formar o refundar una nueva fuerza policial nacida en democracia, con estándares de derechos humanos elevados, etc. Creo que eso había que hacerlo hace muchos años y hoy estamos pagando las consecuencias de que el mundo político no se haya puesto de acuerdo en eso y lo haya hecho. Y bueno, la evidencia es terrible. 

¿Qué se hace con todos los detenidos por desmanes? Son muchos.

Tienen que ser procesados. Hay cuestiones que no se pueden hacer, no se pueden saquear las tiendas, no se pueden quemar buses; esa gente tendrá que cumplir con lo que dice la ley.

¿Qué pasa con el principio de que somos seres con deberes y derechos?

Yo creo que las chilenas y los chilenos eso lo sabemos muy bien. Yo creo que la gente, y parte del enojo también tiene que ver con eso, ha trabajado todo lo que le han dicho que trabaje, ha estudiado porque si le dijeron que si estudiaban en la universidad, iba a tener un futuro mejor, pagan sus impuestos; o sea, han hecho todo lo que han debido hacer y aun así no llegan a fin de mes. Entonces sienten que se los pichulean y aún así sienten que si la gente rica o los políticos cometen un delito, no es tan terrible y terminan yendo a clases de ética…

En un mundo de acciones y señales. Las acciones toman tiempo, pero las señales no. Si tú fueras gobierno en este minuto ¿cual sería la primera medida que tomarías para dar señales de un cambio?

La agenda anti-abuso y corrupción, porque la sensación de la gente de ser abusado no es simplemente porque le pagan mal, sino porque se los culean todo el rato y a costo cero. Y segundo bajarse los sueldos. Que fue planteado por Jackson y boric hace cinco años. Y desde esa época, al igual que el Partido Comunista, entregan la mitad del sueldo.

¡Pero al partido! La gente no lo ve como una gran diferencia. Platita para los amigos del partido.

Lo importante es que cobren menos. Y lo último, creo que es imprescindible que hayan señales claras en derechos humanos, yo creo que hay que destituir al General Director de Carabineros, alguien tiene que asumir la responsabilidad de lo que ha ocurrido; no puede ser que haya más de 200 personas con daños en los ojos, que haya un número importante de muertos por la acción policial. Basta con las comparaciones con la represión en otros países. Lamentablemente aquí la derecha apoyó durante 17 años una dictadura y por lo tanto tienen que dar credenciales democráticas y de derechos humanos mucho más que el resto, y es algo con lo que van a tener que vivir, hasta que prueben lo contrario. 

Te ha tocado estar afuera, ¿cómo se está viendo Chile desde afuera?

Está la gente muy preocupada por el tema de los derechos humanos, por un lado y por otro lado hay mucha gente inspirada por las movilizaciones Se ve una cuestión muy esperanzadora, como este gran movimiento que ha logrado remecer a la política y cambiar asuntos que no resistían más 

Trabajaste con Bachelet, quien estuvo lejos de lograr lo que la calle está logrando hoy. ¿Cómo ves su gestión?

Creo que el gobierno de la Presidenta Bachelet fue el gobierno más transformador que ha habido desde la UP. Intentó hacer reformas estructurales que avanzaran en los límites de lo posible con el pacto económico al que se llegó en la transición. Y yo creo que ahora ella está cumpliendo un rol importante en su labor de alta comisionada. La nueva constitución es vital. Cuando nosotros en 2013 estábamos trabajando para la asamblea constituyente, veíamos que muchas de las cuestiones que estaban en la discusión pública, requerían de un cambio constitucional para poder avanzar.

La nueva constitución, no va a solucionar todos los problemas, pero nos va a dar un espacio distinto para generar la política y ponerla más cerca y al servicio de las grandes transformaciones que necesitamos. Se ha criticado mucho a la clase política por tener que esperar a este estallido para sumarse a las demandas pero probablemente los cambios sí hubiesen encontrado su camino de no haber existido tantas ataduras y candados impuestos por una constitución escrita al servicio de aquellos que justamente le temían al cambio, más que al demonio. 

¿Te das cuenta que para mucha gente, con tu acitud dialogante y tu irrestricto apego a la democracia, representas una esperanza?

Yo tengo la esperanza de que este país explote de justicia y dedicarme al arte y al teatro. Que me viene bien la ficción. 

Ahí tienes la ficción. Creer que puedes arrancarte. Y que no se te ven las lágrimas. Naciste para esto. Y aquí vas a seguir. Con todos tus muertos. SML