fbpx
Entrevistas

Ian Duddy: El embajador que aterriza a todo “Cool Britannia”

22 septiembre, 2020

Compartir:

Share on facebook
Share on whatsapp
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email
Tiempo de lectura: 11 minutos

EL DIPLOMÁTICO SE INSTALÓ EN SANTIAGO CON SU MARIDO ESCOCÉS, EN UNA SOCIEDAD QUE YA DEJÓ HUELLA EN URUGUAY POR LA APERTURA DE LA EMBAJADA A LA COMUNIDAD. TUITERO, CARISMÁTICO Y PROMOTOR DE LA INCLUSIÓN Y MOVILIDAD SOCIAL, ESTE FAN DEL TOTTENHAM DICE QUE ÉL ES EL EJEMPLO DE QUE LOS NUEVOS TIEMPOS SON REALES EN GRAN BRETAÑA: “NUNCA IMAGINÉ QUE IBA A LLEGAR A SER EMBAJADOR”, ASEGURA.


Texto Lucy Willson   Fotos Patricio Mardones

En los muros, mesas y sobre el piano de cola hay solemnes retratos de Isabel II. Pero, en la práctica, es la dorada Bella la que ‘manda’ y convierte en su corte a todos los que cruzan las puertas de la residencia del nuevo embajador británico en Chile. “Es la reina de la casa”, admite Ian Duddy (47) sobre el poder que tiene la dulce golden retriever sobre él y su marido, el escocés Neil Morrison (42).
De hecho, en estos primeros meses en Chile (llegaron en julio) ella ha marcado la rutina de la casa. “Yo me levanto temprano y saco a Bella a una caminata. De allí, voy a la embajada y Neil trabaja de la casa –en tiempos normales la residencia está abierta y él se encarga de los eventos– y, a veces, vengo hasta acá durante el día y vuelvo a la oficina”, relata.

¿Y cómo terminan el día? ¿Con un gin tonic?
Bueno, es el turno de Neil para salir con la perra. Y sí…, tomo un gin y Neil prefiere más el vodka. También nos gusta el vino. Eso sí, tratamos de respetar dos a tres días en la semana sin alcohol. Generalmente de domingo a martes, así después disfrutamos sin culpa (ríe).
Ian Duddy aterrizó en Chile después de que fuera asignado por cuatro años como embajador en Montevideo (Bella fue adoptada en esas tierras charrúas). En la república oriental –su primera asignación como embajador– el diplomático rápidamente se transformó en una celebridad. Participó en programas de conversación en TV, fue con Neil a shows radiales, asistió a eventos de folclor vestido con accesorios de gaucho, escribió columnas, lideró ceremonias en pequeños pueblos rurales, salía a largas caminatas por la rambla del Río de la Plata, armaba grupos a ver partidos de la Premier League y fue a la Marcha del Orgullo con integrantes de la embajada con los que promocionaban el lema “Love is GREAT”.
Su partida, supimos, sacó lágrimas en el equipo uruguayo.
En Chile, su llegada ha sido más bajo perfil en lo mediático, pero no en cuanto al volumen de tareas encomendadas en un 2020 en que Gran Bretaña ha estado en el mapa de todo el mundo: Brexit en enero, las vacunas de Oxford e Imperial College contra el covid-19, Boris Johnson intubado, el discurso de la reina, protestas raciales y hasta la partida de la isla de Harry (con libro incluido).

¿Cuántas veces le han preguntado por la vacuna contra el coronavirus?
Bueno, casi cada día… (ríe). Pero es entendible, todos los países tratan de hacer lo mejor por sus propios ciudadanos.

¿Cómo fue llegar a Chile a hacer cuarentena?
Tenía miedo: Oh, Gosh! Dos semanas enteras en casa va a ser algo rudo. Pero, de hecho, pasó muy rápido. Después de cuatro años a full en Uruguay, tomar algunos días para descansar fue un alivio. No puedo quejarme porque esta casa es muy linda, con mucho espacio y jardín.O sea, en comparación con tantas personas casi atrapadas en departamentos sin balcón, este es un lugar precioso.

¿Qué descubrieron como pareja en este confinamiento en Santiago?
Al llegar a esta casa nueva estuvimos explorando de arriba abajo todos los rincones, del sótano al ático. Además, me dicen que hay un fantasma que vive en la residencia… Creo que es una mujer, pero todavía no la he visto. Y en esos días, como cualquier pareja, hemos estado viendo mucho Netflix.

¿En qué series se pusieron al día? ¿The Crown…?
Sí, somos fans de The Crown. Pero también buscamos series del país al que llegamos, así que partimos recién con El reemplazante. Y también elegimos ver algo divertido para distraernos, como Modern Family, Tiger King, etc; algo gracioso para desenchufarse.
Más allá del delivery y cocinar mucho curry (a cargo de Neil, el especialista en esos platillos picantes), la posibilidad de explorar ha sido muy limitada. Morrison tiene una carrera en finanzas en Edimburgo, París y Ginebra, pero cambió el rumbo hacia la escena diplomática al llegar a Sudamérica con Duddy. En Montevideo tuvo la gerencia de la residencia –abriéndola a una serie de activaciones públicas (desde funciones de Harry Potter a la transmisión del matrimonio de Harry y Meghan)–, rol que retoma en Santiago. Se suponía que tras Uruguay habría retorno a Londres. Pero apareció Santiago.

¿Cómo fue para Neil dejar nuevamente en pausa su carrera en finanzas para sumarse a esta aventura en Chile? ¿Cómo fue esa conversación?
Recibí la llamada de Londres en marzo/abril donde me preguntaron: ¿Tienes ganas de ir un ratito a Chile? Así que en ese momento fue algo secreto que no podía revelar a nadie, salvo a Neil. Así que lo hablamos y me dijo: ¡Sí, vamos! Era otra aventura, aunque obviamente preocupante por el tema de la pandemia, pero era una situación con el mismo riesgo de Europa. Entonces fue una conversación bastante rápida: ¿Chile? ¡Sí, montañas, vino! Era otro país para descubrir.

No costó.
No, lo hablamos esa noche y al día siguiente le respondí a mi jefe en Londres.

Pese a las restricciones en Chile, Neil Morrison fue el primero que pudo cumplir el deseo de subir a la cordillera, una vez que abrieron las canchas de La Parva.
Esta zona del Cono Sur, sin ellos proponérselo, marca la historia de la pareja. En 2006 Duddy estaba en Buenos Aires en lo que era su primera destinación y una compañera de trabajo, Nikki, le presentó en esa ciudad al escocés, quien andaba de vacaciones. De allí siguió un pololeo a distancia, ya que el diplomático partió a Australia para una maestría en Canberra en Gestión y Desarrollo Ambiental.
“Tomé un año de licencia en la cancillería y Neil volvió a Escocia. Así que fue un poco de long distance. Justo empezó a funcionar Facebook y Skype, así que hubo muchas llamadas”, detalla con una sonrisa y un acento rioplatense que todavía marca sus palabras.
El actual embajador volvió a Inglaterra y ahí se dieron los viajes de ida y vuelta entre Londres y Edimburgo.
Ian Duddy es de Canterbury, al sur este de la isla. Hijo de enfermera y obrero. Al dejar el colegio partió a estudiar a la Universidad de Loughborough –al centro del país (cerca de Nottingham)–, una institución pública. Allí cursó grados en alemán y finanzas. “Para mí fue un desafío, porque fui el primero en mi familia en ingresar a la universidad”, recuerda.
Dado su trabajo en cancillería, se instaló en el norte de la capital inglesa, en el barrio del club de sus amores: el Tottenham. Una zona donde vivía su abuelo. “Por eso tengo la camiseta puesta por ese club de fútbol”, explica y agrega que “Tottenham es el barrio judío de Londres (su abuela lo era) y tiene esa tradición futbolera”.
Fanático de los Rolling Stones, tal como sucede con el fútbol, aquí hay una referencia familiar: “¡Mi padre es del mismo barrio de Mick Jagger! (en Kent). Se da que si eres del sur eres fan de los Rolling y si vienes del norte –especialmente si naciste en Liverpool– típico que te gusten más The Beatles”, explica en modo pop.
Eso sí, en este primer par de meses lo que más suena en la residencia ubicada a pasos de Apoquindo es el playlist de Duddy que incluye a Ed Sheeran, Adele, electrónica y también música clásica. Neil también es un seguidor del rock y el pop, pese a que sobre el piano –al que ambos se aventuran de vez en cuando– hay unas partituras de tango.

¿Este aterrizaje en Chile más que el de un embajador sería el de una power couple?
No sé. Es verdad que en Uruguay Neil me acompañó en lo que fue mi primera experiencia como embajador y nos vinimos directamente desde allá a Chile. El puso en pausa su carrera para acompañarme al exterior. En Montevideo, Neil estuvo trabajando como gerente de la residencia y ahora realiza lo mismo en Chile. Y se da que este lugar es la plataforma que tiene la embajada para armar eventos. Trabajar y vivir juntos es un poco raro, pero funciona.

¿Esperan instalar un ‘Cool Britannia’ en Santiago, tal como lo hicieron en Uruguay?
En la residencia tenemos dos misiones. Está respetar las tradiciones, el protocolo y la comunidad anglo chilena, además de promover la política. Por otro lado, representar al país como es hoy en día, ¿no? Al Reino Unido: mostrar la diversidad y usarla como una plataforma y alcanzar nuevos públicos. No sólo trabajar con las elites. Y cuando pasemos la pandemia es lo que me gustaría hacer.
Y cuando lo realice no va a pasar inadvertido, ya que es un activo tuitero (@IanDuddyUk) y tiene su cuenta de Instagram abierta (@ianduddy1) para conectarse con la gente. “Hoy es parte de la diplomacia tener una presencia en las redes sociales”, enfatiza.

Previous
Next

Ian Duddy y Neil Morrison han abierto en redes sociales la vida diplomática del matrimonio.
En Uruguay se vistieron a la usanza local en el Día de la Patria Gaucha, además de posar en lugares como playas y la verde Quebrada de los Cuervos. Y apenas aterrizaron en Chile se sacaron una foto con Bella, su mascota o #diplodog, en la puerta de la residencia británica en Santiago.

¿Qué liderazgo tiene Chile que lo hace especial para Gran Bretaña?
Para nuestro gobierno está todo el tema del cambio climático y la COP 25, dado que Chile sigue en la presidencia y pasa el mandato a Reino Unido el año que viene. Así que trabajamos muy estrechamente por eso. Y porque tenemos una pandemia y todas las economías están golpeadas, obviamente, hay un foco de la preparación económica de una manera sostenible.
El diplomático hace énfasis en que Chile actúa como una voz para la región “que puede influenciar en muchas naciones vecinas”. Además, de destacar por una reputación de economía abierta y moderna, junto con mucha inversión extranjera, “algo siempre atractivo para las empresas británicas”.

¿Y cuál es la mirada de Reino Unido frente a nuestro estallido social?
Chile, como muchos países, está en un punto de inflexión. Cuando se dio la crisis social del año pasado, capaz que para muchos en el exterior fuera una sorpresa, porque se veía a este país como uno de los más estables y seguros de la región. Hay que tomar en cuenta que cuando recibimos noticias en Inglaterra, normalmente, son reportes de una crisis en Argentina o un tema humanitario en Venezuela. Chile siempre ha sido el país estable, seguro y confiable. Pero hay que considerar que para muchas naciones –incluyendo las de Europa– la globalización ha afectado varios sectores de manera distinta. Ahora muchos gobiernos están atentos a estas situaciones.

El embajador Duddy coincide en que este tipo de olas mueven las aguas sociales en todas las coordenadas. “Sí, hemos visto protestas en muchas partes”, reflexiona. “Quizá que en algunos países estemos en un punto de inflexión. A lo mejor los millennials tienen otras expectativas que las de sus padres. Cada generación tiene sus momentos y esperanzas”, agrega.
Pero en 2020, sin duda, el coronavirus ha tomado la agenda que antes acaparaban muchos temas. En lo personal, también ha significado una preocupación especial para este embajador en Chile: su mamá Judith, como muchos trabajadores del área de la salud, dejó sus días de jubilada para volver a apoyar ese frente. No estuvo en hospitales, pero se dedicó a cuidar a ancianos, grupo de riesgo en el que está la abuela –¡de 99 años!– de Duddy.

Previous
Next

 En 2006 una amiga presentó en Buenos Aires a la pareja. El embajador estaba en su primera destinación diplomática y el escocés visitaba por vacaciones Argentina.

¿Hay posibilidades de que algunas de las vacunas que se desarrollan en Inglaterra lleguen a Chile? Llamó la atención de que se mencionara a Argentina como punto de aterrizaje.
Primero que todo, es una decisión comercial por parte de la empresa que trabaja en ella. Una cosa es desarrollar la vacuna y que tenga éxito. Otra es que, lográndola, se desarrolle a escala para satisfacer la demanda global. Y ningún país puede hacerlo solo. Por eso, la idea de estas compañías es establecer un centro de la región que pueda abastecer a todos. También está el trabajo en las opciones terapéuticas; no se puede obviar ese camino. Entonces hay que trabajar en esas dos líneas y Reino Unido está comprometido en ambas. Y esto también se extiende a nivel mundial, ya que Gran Bretaña actualmente es el mayor donante de la OMS. Así que nuestra labor es a nivel multilateral para asegurar que todos sus países puedan tener acceso a un tratamiento o vacuna.

El embajador cuenta que Gran Bretaña tiene un plan especial con Chile en la lucha contra el coronavirus: la embajada está apoyando con cerca de 32 mil libras esterlinas (unos $31,5 millones) la creación de un task force para investigar sobre las formas de usar el cobre para reducir la transmisión del covid-19. Un trabajo a cargo de la Universidad de Southampton, la Usach y la Universidad de Concepción, además de expertos y el apoyo de empresas mineras.

¿Qué le parece la figura de la reina Isabel II y que su “We will meet again” sea la frase de la pandemia traducida a nivel mundial?
Obviamente la reina no tiene ningún poder político, pero ella tiene 94 años y para nosotros los británicos representa la estabilidad. O sea, siempre ha estado acompañándonos en momentos difíciles. Todos la recuerdan durante la II Guerra Mundial cuando trabajaba en las fuerzas armadas y manejaba un camión militar. Además, no es común que ella hable. Por eso creo que su intención fue comunicarse con la gente, hacerla sentir segura y con la frase We will meet again reforzar que había que estar con una actitud positiva. Esas palabras son de una canción de la Segunda Guerra que se cantaba para dar esperanza a los soldados, como mi abuelo, cuando salían del país al campo de batalla.

¿Cuántos temas dejó pendientes el coronavirus en la agenda que tenía Reino Unido para Chile? ¿Cómo va a retomar en Santiago esta ‘power couple’ la inclusión?
A nivel de embajada manejamos varios proyectos para promover la inclusión. Y, a nivel personal, es un área en la que me siento con fuerza. Allí existen también otros puntos como la movilidad social, algo que he trabajado muy fuertemente desde la embajada.

¿Hoy su cancillería no es un circuito de elite?
Ya no.

Pero hasta el 1991 un gay no podía postular.
En los últimos 30 años ha cambiado mucho la política dentro de la cancillería.

Y dentro de la cancillería, ¿usted lidera ese tema? (Ian Duddy, antes de llegar a Uruguay, trabajó en el área de Derechos Humanos en Ginebra)
Sí. Aunque no sólo soy yo, hay muchos trabajando. Además, la cancillería británica toma ese rol a nivel global. O sea, en la ONU promueve los derechos de género, LGTBQ+. El Reino Unido es uno de los países fundador en crear el primer mandato en Naciones Unidas para proteger los derechos LGTBQ+ mostrando, de paso, lo que somos como país.

¿Qué le falta a Chile en ese campo?
Hemos trabajado con Chile en los derechos LGTBQ+ en la ONU, donde ustedes tomaron un papel fuerte y positivo. Pero también es un desafío cultural que llevará unos años para cambiar el pensamiento de las personas.

Duddy cuenta que se siente muy a gusto en Santiago, “hay que tomar en cuenta que en varios países todavía hay pena de muerte por ser homosexual”. El Foreign & Commonwealth Office se ha preocupado de aumentar los números de representatividad, no sólo LGTBQ+, también en cuanto a etnicidad, participación femenina, sectores religiosos.

Dado a que Rusia (antigay) es, en la actualidad, uno de los países vetados en su carrera. ¿Sería un sueño ir allá con Neil como diplomático, a manera de statement?
De hecho, no sé… Depende. No sé… Una cosa es trabajar y otra es vivir. Y si no eres bien recibido es difícil. Te saca un poco la energía. Pero cuando entré en la cancillería en 2000, tengo que admitir que nunca imaginé que iba a llegar a ser embajador.

¿Tanto así?
Sí. Vengo de una familia de clase media baja. O sea, fui a una escuela pública y a una universidad pública. Mi mamá enfermera y mi papá obrero. En 1991 cambió la política para ingresar como gay, pero el tema de la ‘movilidad social’ también me interesa mucho. Lo que pienso que la cancillería está tratando de mostrar la selección, el reclutamiento para graduados y embajadores es sobre la base de mérito. Es decir, no importa el apellido de la familia ni el colegio.

¿Realmente?
Yo soy un ejemplo: no fui a ‘Oxbridge’ (como se le dice a Oxford y Cambridge como centros de elite), tampoco estudié en Eton (colegio de la elite, del que egresaron los príncipes William y Harry). De hecho, conozco a varios como yo de mi generación y cada año hay más personas de sectores diferentes.

Y en su generación, ¿no se armaban grupos?
Quizá cuando ingresé era el tiempo en que se notó que eso ya cambiaba mucho. En 2020 el Foreign Office está abierto a todos. Realmente no importa el apellido o colegio. Tenemos varias campañas para incluir a sectores no privilegiados. Por ejemplo, la comunidad africana, la del sur de Asia. Y no se trata de reclutar pensando en cumplir con una estadística. Hay un esfuerzo para decir como país que queremos a personas en posiciones de poder en la diplomacia que representen nuestro actual país. SML

Más Artículos