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Gonzalo Bacigalupe, salubrista: “Chile tiene hoy una estrategia necropolítica”

20 noviembre, 2020

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Texto: Tamy Palma  Fotos: Angel Esquerré

Se instaló en los medios de comunicación en marzo cuando publicó una cruda columna en La Segunda sobre lo que se venía en Chile a causa del COVID19 y su -entonces- posible gestión. Esa fue una puerta de entrada para Gonzalo Bacigalupe, master en Salud Pública en Harvard, para instalarse en los medios y en las áreas de relevancia que van siguiendo el curso de la pandemia en Chile. Su relación estrecha con expertos y parlamentarios, lo ha llevado a ser una voz obligatoria para dar luz y contrapuntos en la gestión del covid19.

El mundo en la era covid19 se congeló en la vida de Gonzalo Bacigalupe (62), pese a que todas las indicaciones del gobierno incitan al relajo. Desde marzo que el sicólogo y salubrista, que además integra comisión investigadora del covid19, sigue guardado, en su casa, en una cuarentena flexible en la que visita puntualmente a familiares que, a su vez, viven en una especie de burbuja donde la vida social está generalmente restringida. Es por salud, es para evitar contagios. Por lo mismo, las reuniones son en patios. En ocho meses, Bacigalupe, que a principios de octubre participó en la última acusación constitucional contra el exministro de Salud Jaime Mañalich, ha salido en contadas ocasiones a estudios de televisión, a caminar por el cerro Manquehuito y pasa la mayoría del tiempo encerrado teniendo reuniones por Zoom.

La pandemia, e incluso el estallido, marcaron un punto de inflexión en la vida del académico de la Escuela de Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Massachusetts, Boston. Sus ideas y venidas desde la ciudad estadounidense -donde vivió por más de tres décadas y donde actualmente viven sus dos hijos- se vieron cada vez más restringidas. Y ya cuando se confirmó que el covid19 se expandía en Chile, tomó la decisión que rondaba ya en su cabeza cuando las movilizaciones estaban en su punto más álgido, y decidió seguir con sus clases universitarias a distancia, pero quedarse definitivamente acá, en su país natal. “Extraño mucho irme de la ciudad por unos días, pero es imposible. Desde marzo que no me subo a un avión y antes estaba arriba de uno cada dos semanas en dirección a Boston u otra ciudad por mi trabajo. Mi vida ha cambiado mucho desde marzo”, reflexiona.
En Chile su vida es otra y, al margen de la pandemia, ha tenido cambios fundamentales; su madre falleció en septiembre y eso ha implicado un vínculo familiar más estrecho, pero de mayor responsabilidad hacia su padre. Además, está más expuesto en los medios de comunicación y se ha transformado en un nombre que se repite cuando se busca información sobre las proyecciones que el covid19 tiene en Chile.

En los medios y en las redes sociales te buscan -y viceversa- por ser un experto en salud pública que ayude a dar ciertas orientaciones sobre la pandemia. Es una responsabilidad grande, sobre todo con este tema que además es muy dinámico y sensible. ¿Cómo te lo tomas tú?
No espero que la exposición pública continúe eternamente, pero creo que puedo contribuir. Hay temas que me interesan mucho, como el tema de la salud, la crisis climática y, por supuesto, los temas de participación de las personas en los procesos políticos. Por mi parte, continúo tratando de comunicar la ciencia respecto al covid19 y tratando de traer dignidad al discurso. Eso, en parte, se trata de hacer que las personas se informen y que no se dejen engañar con las distorsiones que tiene el gobierno, como lo es decir que el toque de queda es parte de la estrategia sanitaria cuando no lo es, esa es una manera de controlar a la población.

En octubre viviste tu primer plebiscito -porque para el de 1988 estabas perfeccionándote en Estados Unidos- y poco antes habías comentado tu intención de ser candidato a constituyente. ¿Cómo va eso?
Yo estoy considerado como parte de una coalición de la que el Frevs (Frente Regionalista Verde Social) es parte e iría, eventualmente, de candidato como independiente dentro de una coalición. Eso no ha pasado todavía, porque estoy trabajando con Comunidad Digna y con otros independientes para impulsar el que se abran los pactos de modo que los independientes puedan participar de este proceso. En cierta medida, mi influencia o el que me conozcan personas ha servido para propulsar una posible candidatura para la constituyente, pero vamos a ver qué sucede porque obviamente yo no me he autoproclamado.

Pero estás disponible.
Estoy disponible, pero eso no significa necesariamente que sea candidato, porque eso va a depender de muchas negociaciones complicadas ya que no hay primarias para elegir a los constituyentes. En mi caso estoy siendo patrocinado por el Frevs como parte del grupo que va con ellos, pero obviamente soy un precandidato. Hay muchas decisiones que se tienen que tomar porque hay muchas potenciales buenas candidatas y candidatos.

¿Y qué te pareció este boom de anuncios de posibles candidaturas inmediatamente el día después de haber ganado el Apruebo? Se ha hablado de Magdalena Piñera hasta Benito Baranda, pasando por algunos rostros televisivos.
Lo que sucedió después de la votación me ha parecido una gran falta de pudor porque eso es parte de lo que la ciudadanía rechazó. En mi caso soy independiente, pero conocí a algunas personas del Frevs con los que compartimos muchos trabajos de los movimientos estudiantiles de la Universidad Católica en donde yo estudié psicología. Hace poco conocí al diputado Jaime Mulet (Frevs), que me pareció una persona muy ética, que fue quien me invitó a la comisión investigadora del covid19 de la Cámara de Diputados, y él me ofreció la posibilidad de que yo estuviera como independiente en el proceso. Y esa es la idea.

¿Y dónde está tu foco en esta cancha más política?
La pandemia visibilizó e intensificó varios temas que estaban en la calle, incluido el tema de la salud universal, los problemas del medioambiente, los espacios comunes y cuál es nuestra casa común. Ha habido a raíz de esto una reflexión mucho más fuerte sobre cuál es la economía que tenemos y qué significa tener un ingreso mínimo o una jubilación digna. Se abrieron los temas que son los que se van a debatir de ahora en adelante.

Fuera de control
Bacigalupe fue uno de los primeros expertos en salud pública en poner en duda al gobierno por su manejo de la pandemia. Lo hizo a través de La Segunda en una columna titulada “Coronavirus y salud mental”. De manera espontánea después de esa publicación y con una alta actividad en sus redes sociales, se acercó e hizo alianza con otros expertos y funcionarios del área de la salud, consolidándose como “El grupo de los 40”, un conjunto de expertos que en mayo enviaron una carta al Presidente con un extenso y crítico análisis sobre la urgencia del confinamiento.
Se vienen semanas muy difíciles en cuanto a la pandemia, aunque ya son semanas muy difíciles en muchas regiones. La percepción de normalidad es bastante espúria, bastante centralista, además.

Se supone que estamos en una especie de meseta, con más de mil contagios diarios, más de 40 muertos diarios, pero desde el gobierno se asegura que hay control sobre este tema. En Europa bastó que cambiara el clima para que la situación fuera nuevamente crítica. ¿Cuánto hay del comportamiento del virus y cuánto hay del manejo del gobierno en este supuesto equilibrio?
La situación de la pandemia se está agravando. Esta meseta que vemos a nivel nacional no es reflejo del gran problema que hay en muchas regiones del sur como la Región de Los Lagos, de Los Ríos, en el Maule, en Magallanes. Básicamente es en muchos lugares donde acaban de declarar cuarentena de modo tardío, como en Valdivia y la Araucanía, donde la pandemia está descontrolada. Ya observamos en la Región Metropolitana signos de un aumento de los contagios y de los fallecimientos.

¿No va bien dices tú?
Bueno, estamos frente a un aumento de los contagios graves que pronto podrían explotar. Muchos pensaban que esto iba a suceder en abril, y puede ser, nadie puede predecirlo, pero sí vamos a tener un aumento significativo de los contagios que pueden volver a descontrolarse en la Región Metropolitana dentro de poco.

¿En qué falla el gobierno, considerando que hoy corre con ventaja sabiendo los alcances y consecuencias de un virus que ya nos azotó duro en el invierno?
La estrategia no solo comprende lo impredecible sino también lo desconocido. Paris ha sido un ministro que su defensa al ministro anterior, particularmente a través de la cosa de los correos, ha perdido aún más credibilidad de igual manera que lo ha hecho el ministro de Ciencias (Andrés Couve) y otros como el actual ministro de Educación, Raúl Figueroa por el mismo tema de la pandemia. Paris además ha perdido mucha credibilidad por sus enojos que muestran que no tiene poder, pero que se le asigna un poder al ser mensajero.

¿Mensajero de quién?
Él sigue trabajando con las órdenes del segundo piso y decidió no molestar e incomodar a la presidencia. No ha cambiado la estrategia. Chile tiene hoy una estrategia de necropolítica, lo que quiere decir que acepta una cantidad muy grande de fallecidos, unos 350 a la semana, y unos 1500 contagios, en promedio, al día. Lo que quiero decir es que la pandemia no está para nada bajo control. El país sigue entre los 20 países que lo hacen mal. Seguimos contando los fallecidos e informando a la población de muchas malas maneras. Ya llegamos a uno por cada mil fallecidos de acuerdo al DEIS. En ese sentido, mi evaluación es que la gestión es aún peor y todavía está el fantasma de por qué salió el ex subsecretario de Salud Arturo Zúñiga, que eso también hay que revisarlo. La estrategia de mantener el nivel de contagios no ha cambiado. No hay un cambio en eso.

No hay cuota de responsabilidad ni de trabajo de prevención, entonces.
Se naturalizó una cierta cantidad de contagios y una cierta cantidad de fallecidos, pero a su vez el gobierno dice “esto (una segunda ola) viene”, pero no asume que esto puede prevenirse. No aprenden de los muchos países que lo han hecho bien. Ese es el gran problema. Esa ha sido siempre la estrategia y no ha cambiado. Para ellos decir que viene la segunda ola, cuando todavía no hemos pasado la primera, es una manera de acostumbrarnos y mantenernos bajo control. Pero creo que hay mucha ineptitud también y la baja credibilidad hace que tampoco sus medidas tengan muchos resultados. Hay cuarentenas en el sur, pero uno habla con las personas de allá y nadie las respeta y no las pueden respetar, porque la gente tiene que ir a trabajar.

No estamos para nada preparados para aumentos significativos de contagio, entonces.
Vamos a repetir los mismos errores y no hay un aprendizaje tampoco de lo que ha sucedido en otros países. En la necropolítica se naturalizan las pérdidas humanas y se asume que hay un costo y a la gente se le acostumbra a eso como la normalidad. Hay comunas que deberían estar retrocediendo como Vitacura o Las Condes, pero que se mantienen en la misma fase. Es decir, el paso a paso es una manera de manejar el desconfinamiento, pero que no está relacionada con los indicadores de la pandemia, sino que con los deseos que tiene el gobierno.

¿Qué nos puede salvar?
Una de las cosas importante que es que la pandemia yo la planteo como una especie de antesala a la crisis climática. La conexión es súper clara y por supuesto no se pueden tomar decisiones inmediatas para prevenir una pandemia por sí sola, pero sí todo lo que tenga que ver con la post pandemia debe pensarse para prevenir que surjan pandemias de nuevo y tenerlo muy presente. Eso significa hacer un esfuerzo tremendo por conservar el ambiente y los sistemas ecológicos que nos rodean. O sea, que para poder salir de esto tenemos que repensar el país que queremos, porque en el fondo esta crisis pandémica, que tal vez estará con nosotros todo el próximo año, requiere repensar una serie de problemas globales súper grandes que al menos ya están en ciertas áreas de discusión. El gobierno continúa actuando sobre la emergencia, entonces quizá tengan planes para qué hacer si es que hay una subida grande de contagios. Quizá tengan planes para esa emergencia, pero no tienen planes para evitar que suceda esa emergencia. Eso es lo más preocupante.

¿Estás preparándote, y quizá pensándolo en bloque junto al “Grupo de los 40”, para lo que viene?
Sí, mira, a los que estamos fuera de la estructura gubernamental nos queda ayudar a que haya más autocuidado y cuidado entre la población dentro de lo que se pueda. Este es un gobierno muy poco abierto a la colaboración con aquellos que no son parte de su círculo de confianza y, por lo tanto, a pesar de que intentamos poder llegar con nuestro mensaje, creo que -siendo realistas- fuimos bastante poco exitosos a pesar de que saben que los están observando. Pero seguiremos. Seguiremos dando nuestras recomendaciones, seguiremos analizando los datos para, entre otras cosas, seguir desafiando el discurso que ha generado tantos estragos. SML

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