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Diario SML

Giorgio Armani y El Gigolo Americano, la colaboración que hizo historia

9 julio, 2020
Richard Gere Gigolo

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Tiempo de lectura: 2 minutos

GIORGIO ARMANI (1983) CUMPLE 86 AÑOS EL 11 DE JULIO DEL 2020 Y EL CINE CELEBRA LOS 40 AÑOS DE AMERICAN GIGOLO (1980), UNA PELÍCULA CUYAS IMPLICANCIAS EN LA HISTORIA DEL CINE Y LA CULTURA POP SERÍAN DIFÍCILES DE ENTENDER SEPARADAS DEL DISEÑADOR ITALIANO.

La historia del cine no debiera independizarse de la historia de la moda, al menos del siglo XX en adelante. Están tan entrelazadas que sería injusto y parcial aproximarse a ellas por separado. El affaire entre ambas ha sido duradero, extremadamente fértil y los ecos de este “matrimonio por conveniencia” han dejado legados de culto en el séptimo arte que no tendrían explicación alguna de no ser por un actor inesperado y sin embargo principal en el casting, la ropa. De todos, El Gigolo Americano del director Paul Schrader, es el caso que constata la mayor evidencia de los prolíficos alcances de una virtuosa colaboración.

Un cambio de rumbo para ambas disciplinas, una película que no habría sido la obra culto que es hoy, sin la levedad -hasta ese entonces desconocida en la ropa de hombre- de la ropa de Armani. Mismo para Armani, cuyos trajes masculinos sueltos y livianos no habrían tenido la misma reverberación si no hubieran sido expuestos ahí y perfectamente calzados en el cuerpo grácil y sin errores de Richard Gere. 

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El clóset de Gere, diseñado enteramente por Giorgio Armani, adquiere un rol protagónico en la cinta, adjudicándole al protagonista un aura de homme fatale: la ropa tiene una voz y marca un ritmo. La manera en que el corte suelto y liviano de la nueva sastrería masculina que impuso Armani en la década de los 80, quitando los forros internos, usando linos y arrancando de cuajo la rigidez de la silueta, le dieron una impronta nueva al hombre, convirtiendo lo sexy-masculino en un atributo deseable y alcanzable para cualquiera, con tan solo caminar. 

Los trajes de Armani con sus diáfanos tejidos y paleta de colores, impecablemente vestidos por Gere, hicieron de ejemplo para toda una generación. Claramente la presencia astral de Lauren Hutton hizo lo suyo, sumado a los acordes de Call Me de BlondieEl resultado no podía ser otro que la redefinición de lo cool, cuya imagen seguía en las rudas formas de los ídolos setenteros como Steve McQueen o Clint Eastwood.