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Guia de Estilo

CHRISTIAN LIAIGRE

7 abril, 2021

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TRAS SU MUERTE, EL VISIONARIO DISEÑADOR DEJÓ UN ESTILO ÚNICO Y DETERMINANTE EN LOS 90, COPIADO COMO NINGÚN OTRO, SE MANTIENE COMO UNA INFLUENCIA HASTA HOY.

Texto: Ignacio Pérez-Cotapos  Fotos: Archivo

A comienzos de los 90 el Hotel Mercer de Nueva York rompió con todos los cánones de la industria hotelera: su lobby era confortable como el living de una buena casa con chimenea, tenía una gran estantería con libros y revistas, también se podia almorzar, tomar té o un trago en el mismo lugar. Un lujo confortable como el signo de A comienzos de los 90 el Hotel Mercer de Nueva York rompió con todos los cánones de la industria hotelera: su lobby era confortable como el living de una buena casa con chimenea, tenía una gran estantería con libros y revistas, también se podia almorzar, tomar té o un trago en el mismo lugar. Un lujo confortable como el signo de Liaigre.
Ambiente que representa todo su estilo minimalista monocromo con sofás cuadrados, además de grandes y llamativos objetos como la escultura.
El Soho Hotel representa la misma idea de un lobby/living/cafetería como una gran casona, pero esta vez con muebles de color y un guiño clásico. Otras de las virtudes del diseñador francés era no repetirse, siempre hacía algo nuevo y sorprendente.
Uno de los diseñadores más copiados de la industria hasta hoy, en este ambiente estan todos sus clásicos, butacas y sofas cuadradas, los pisos de cerámica, mesas de cuero, pocos adornos y grandes y un toque de color.
Christian Liaigre prefirió que sus diseños hablaran por sí mismos”, apuntó el estudio de después de su muerte en un comunicado. “Creó muebles y objetos que reflejaban su dedicación a la belleza, una búsqueda del equilibrio, una precisión en las proporciones y la perfección en los detalles”.

Una de sus piezas icónicas es el piso de madera natural, muy simple y rústico perfectamente bien termina- do y que también sirve de mesa. Este ha sido copiado innumerables veces, tanto como su estilo hasta el día de hoy imitado. 

Liaigre estuvo a la cabeza de su estudio hasta el 2016, año en que decidió dar por concluida su labor como director creativo. La firma sigue en movimiento y produce piezas impresionantes junto con mantener vivo el espíritu de su fundador: ambientes limpios, muebles de líneas simples, objetos robustos en madera, cuero, cromo, bronce. También están los sofás cuadrados y enfundados en lino crudo (como lo hacía la chilena Eugenia Huici , precursora del minimalismo en los años 30). 

Este francés llamó poderosamente la atención en los 90. Revolucionó la escena de la decoración. Se concentró principalmente en trabajos residenciales, sin embargo, participó en contados proyectos públicos durante esa década. Un ejemplo es el Hotel Montalembert, en París: ultra chic, moderno y minimalista en un edificio de los años 30. Fue revolucionario para la época. Los hoteles Mercer y Soho Hotel en Nueva York lo llevaron a la cúspide de la fama. El mundo lo veía como un innovador del minimalismo del lujo y la austeridad. Sus elegantes y simples diseños impresionaron a una clientes internacional tan conocidos como Calvin Klein, Karl Lagerfeld y Rupert Murdoch. 

“Christian Liaigre prefirió que sus diseños hablaran por sí mismos”, apuntó el estudio después de su 

muerte en un comunicado. “Creó muebles y objetos que reflejaban su dedicación a la belleza, una búsqueda del equilibrio, una precisión en las proporciones y la perfección en los detalles”. 

El hotelero Ian Schrager comentó tras la noticia de su muerte: “Sólo hay un Christian Liaigre y nadie más. El mundo es menos sin él. Para mí era el mejor y más talentoso diseñador del mundo. Su gusto y estilo fueron incomparables y su refinada simplicidad y elegancia sobresalieron por encima de todos los demás”. 

Al homenaje del empresario norteamericano se sumó también el arquitecto belga Vincent van Duysen. En su cuenta de Instagram, junto con celebrar la vida de Liaigre, reveló que había sido un fanático del trabajo del francés desde finales de la década de los 80. 

“Su poderosa paleta de neutros marcó la pauta de lo que los consumidores querían durante muchos años, y todavía se ve fresco hoy”, comentó David Duncan, diseñador de iluminación. 

Su boutique en la Rue du Faubourg de Saint-Honoré, en París -un edificio de cuatro pisos del siglo XVII- es una visita obligada en la capital francesa. Lo que fue un gran anticuario hoy alberga en sus pisos enormes muebles de laca, mesas de piedra, madera y bronce, sofás de lino, cuadros, espejos enormes enmarcados de piso a cielo. El diseñador también dejó otros espacios repartidos por todo el mundo: Londres, Hong Kong, Nueva York, St Barth. En cada rincón se reafirma su título de visionario con un estilo único y muy personal -además de determinante- en los años 90. 

Sus raíces costeras también se reflejan en su legado. La industria de los super yates tiene a Liaigre como una de las mentes creativas detrás de los diseños de embarca- ciones famosas como La Fenice, el yate de vela Perini Navi Rosehearty y el galardonado Vertigo.

El artista dividía su tiempo entre París y las islas St. Barth y la Île de Ré, “lugares donde el mar concentra la mente de lo esencial, el lujo supremo para el espíri- tu creativo”, como escribió Robert Colonna d’Istra en el prólogo del libro publicado en 2008 por Flammarion. Liaigre ya no está, pero en su legado deja arte y palabras de gran sabiduría: “La belleza es la elección más exigen- te y hermosa”. SML

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