PRIMERO NADADOR, LUEGO ACTOR, DESPUÉS MODELO DESCUBIERTO POR MARIO TESTINO Y HOY EMPRESARIO GASTRONÓMICO CON BASE EN ESTADOS UNIDOS Y SERIAS GANAS DE EXPANDIRSE A AMÉRICA LATINA. ESTE PERUANO DE 30 AÑOS, QUE SE HIZO VIRAL COCINANDO SIN POLERA, LE PONE POCAS O NINGUNA BARRERA A SU PULSIÓN POR PROBARSE EN DISTINTAS CANCHAS Y LO HACE CON ESTRATEGIA Y CUERPO DE ATLETA. AQUÍ, UNA CONVERSACIÓN QUE SE INICIÓ EN EL PASADO CARNAVAL DE RÍO, DONDE FRANCO NORIEGA DESFILÓ DISEÑOS DE JEAN PAUL GAULTIER, Y CONTINUÓ POR FONO SANTIAGO-NUEVA YORK, DONDE VIVE HACE AÑOS.

El recuerdo es nítido. La primera vez que vi a Franco Noriega fue un sábado por la tarde, días antes de que comenzara el Carnaval de Río. Yo estaba echada en una reposera del Copacabana Palace, con la mirada perdida en la piscina, cuando entre tanto cuerpo en traje de baño, uno destacaba por completo: el de un tipo alto, de rulos desordenados, brazos, pectorales y abdominales al descubierto y trabajados con dedicación, que con un short rojo, zapatillas, una mochila en la espalda y un skate en la mano atravesaba la escena para salir del hotel. “Estupendo”, pensé, y seguí en modo avión. No volví a mirarlo hasta dos días después cuando, por alguna razón que desconozco, una de mis hermanas, que sabía las razones de mi viaje a Brasil, me mandó un mensaje del estilo “mentira que estás con Franco Noriega” y una breve, pero contundente explicación de su “fama” continental, avivada por los videos en que cocina de torso desnudo; virales que llamaron la atención, incluso, de Ellen DeGeneres, que lo entrevistó en su show. Supe entonces que el tipo del skate era el modelo peruano elegido por el diseñador francés Jean Paul Gaultier para desfilar sus diseños en el sambódromo, motivo de mi estadía en Río. Los siguientes cinco días, el tipo del cuerpo esculpido por los dioses fue mi compañero de trabajo. Mismos desayunos, mismos almuerzos, mismas van para trasladarse de lado y lado. Mismo team. 

¿Cómo se hace para sentarse frente a un hombre descomunalmente atractivo y que ese ruido mental no contamine cada saludo, cada diálogo?

Franco Noriega lo hace fácil: es educadísimo y gracioso. Como ese compañero de colegio que siempre hace reír y a la vez escucha. Fue cuestión de tiempo para que en la terraza del mismo hotel, mientras desayunábamos, yo le preguntara por qué diablos en su plato había ocho huevos duros y aprovechara el vuelo para aclararle que los musculosos no son lo mío. Que un tipo de 30 años estaba fuera de mi radar. Que un modelo Dolce & Gabbana no me interesaba en los más mínimo. Rompió en carcajadas. 

Meses después, retomamos el diálogo y vía telefónica sostuvimos esta conversación Santiago-Nueva York, donde ha hecho su vida. 

Actor, modelo, chef, empresario. ¿Qué eres, finalmente? 

Me defino como una persona multifacética. Me mudé aquí, a Nueva York, para estudiar canto y actuación en la American Academy of Dramatics Arts, hace casi 12 años, y en este tiempo he ido aprovechando las oportunidades que se me han ido presentando en el camino. Llegué y se presentó la posibilidad de modelar. Mario Testino me “descubrió”. Es una carrera que me ha dado muchísimas cosas interesantes en mi vida, soy quien soy –en cierta manera- gracias a los años que vengo modelando. Después de un tiempo en eso, de haber trabajado para Calvin Klein, Dolce & Gabbana y Hugo Boss, llegó el momento en que se puso un poco monótono. Vengo de una familia de restoranteros. Mis papás tienen varias  cadenas de comida en Perú, entonces fue un poco natural para mí pasar a la gastronomía. Estudié en el French Culinary Institute, aquí en New York.

Antes de todo eso, fuiste nadador. 

Desde los 12 hasta los 17 fui nadador profesional y estuve en varias competencias internacionales. La natación, lo que aprendí de ella, ha sido fundamental en mi vida. Cuando eres atleta piensas en metas. Metas a corto y mediano plazo. Siempre tienes una meta que lleva a otra cosa más grande. Y ahora en mi vida, veo las cosas que hago con metas, constantemente estoy poniéndome dónde quiero llegar. La disciplina es otro tema. La natación es un deporte extremadamente voraz, que requiere muchísimo esfuerzo y, obviamente, una mentalidad muy fría, porque realmente las milésimas de segundo cuentan. He pasado por la natación, por el modelaje, por la comida y ahorita estoy en la música, una de mis pasiones y uno de los motivos por los que salí del Perú.

¿Qué te sigue conectando con Perú?

Mis orígenes en Perú y mi familia son de las cosas más lindas que tengo. Tuve la suerte de crecer en una familia muy consolidada. Mi familia es todo, lo sigue siendo. Tengo una hermana, Andrea, un año mayor, mi compañera de vida. Mis padres trabajaban muchísimo cuando éramos pequeños, estaban muy enfocados en hacer crecer el negocio familiar gastronómico y no estaban mucho en la casa. Estábamos con Andrea casi todo el día al cuidado de Delfina, que nos crió y a quien considero como mi madre. Tengo recuerdos muy lindos de nosotros siempre juntos, principalmente en la cocina, con Delfina cocinando. Con mis papás, en tanto, viajábamos muchísimo fuera del país y ese era el momento en que ellos podían realmente desconectarse y darnos su atención al 100%. En Lima mi vida era muy apegada al mar. Me encantaba correr en tabla. 

¿Te costó emigrar a Estados Unidos?

Es que cuando decidí salir del Perú ya había viajado muchísimo. Cuando nadaba,  todos los veranos -de enero a marzo- partía a algún lugar a entrenar. México, Argentina, Brasil, Estados Unidos, incluso estuve en Chile entrenando en el Estadio Italiano. Fue muy natural para mí tomar la decisión de buscar nuevos horizontes y nuevas propuestas. Y Nueva York era una ciudad que a mí me traía una ilusión muy grande. Todo lo que veía de NY siempre era muy cinematográfico. Es increíble, porque ya llevo aquí 12 años y sigo sintiendo lo mismo por esta ciudad. 

¿Cómo fue ese primer contacto con NY?

Fue increíble porque venía de estudiar Administración y Negocios Internacionales en la UPC de Perú y llegar a esta ciudad me cambió completamente el formato al  estar expuesto a tantas culturas y todos persiguiendo el arte. Dos años después conocí a Testino. 

Estudiaste actuación, pero no hiciste carrera en eso.

Decidí aprovechar la oportunidad del modelaje. Pero durante ese tiempo de formación como actor, pude conocer lo que significa la exploración, la exploración cuando uno va creciendo, en ese momento yo tenía 17-18 años, acababa de llegar, todavía era un teenager. Ese nivel de libertad que te da una ciudad como NY y estudiar una cerrera como Arte Dramático, que finalmente es tan libre y te abre la mente de tantas maneras, abre tus emociones y te puedes poner en diferentes papeles. 

Cuéntame de tu experiencia con Testino. 

Fue surreal. Lo conocí por una amiga de mi mamá. Me encontré con él un martes, en el Soho, me hizo unas polaroids, muy rápido, de frente, de costado, 3/4; y me dijo “seguimos en contacto”. Dos días después me llamó y me dijo: “Franco, te acabo de bookear para la campaña de Dolce & Gabana que es en Londres y tu avión sale mañana”. El viernes estaba viajando a Londres para hacer una campaña. 

¿Qué tal la vida de modelo en ese nivel?

El modelaje te abre las puertas de una manera impresionante, conoces lugares  impresionantes, los mejores hoteles y fiestas. 

¿Es distinto al circuito del modelaje femenino?

El mundo de modelaje de hombre, a diferencia del de la mujer, efectivamente es más limitado. Es por eso que decidí también buscar otros horizontes en la cocina. Las mujeres pueden llegar a ser súper modelos y los hombres realmente no. Puedes trabajar toda tu vida de modelo, la carrera es muy, muy larga, incluso más que la de la mujer, porque el hombre en verdad se pone mejor con el tiempo, pero no es tan bien pagada. Es más bien un trampolín para llegar a hacer otra cosa. 

¿Cómo te han caído las acusaciones de abuso contra Testino?

Sólo puedo hablar de mi experiencia con Mario, siempre de muchísimo respeto. Es un excelente fotógrafo. Creo que definitivamente el mundo de la moda necesita fotógrafos como Mario y lo extrañamos a morir. Las acusaciones que ha recibido por parte de otros modelos son cosas que realmente no puedo imaginar. Sé que él  es súper bromista y sensual a la hora de hablar, bromea mucho con el sexo y creo que es parte de esa picardía que hace que sus fotos sean tan provocativas, porque en pleno set siempre hay una especie de broma en torno a eso. Pero más allá de la broma, realmente no ha pasado. Espero que regrese muy pronto a la  moda, porque definitivamente se le extraña. 

¿Cómo fue tu paso desde la moda a la cocina?

Trabajé en Macy’s un tiempo, como director creativo de las líneas millenials, y luego, con ganas de hacer algo distinto e influenciado por la tradición de mi familia y también del Perú, estudié en el Internacional Culinary Center en el French Culinary Institute con la idea de abrir un restaurante. No sabía en ese momento cómo se llamaría, sí sabía que iba a ser un restaurant de comida peruana. En Perú cocinamos mucho con la brasa, una manera muy latina también de cocinar. Primero abrí Brasa y un día estaba caminando en el Lower East Side, en Manhattan, y vi un lugar pequeño, casi listo para abrir. Decidí entonces abrir Baby Brasa. Es un restaurante de sesenta mesas. Hacemos comida orgánica peruana.  No hay nada mejor que comer rico y saludable. Tiene también, un concepto joven, cool. 

Un antes y un después lo marca tu performance cocinando sin polera. 

¡Definitivamente! No hubo mucho brainstorming detrás. Estaba en mi casa, muy cómodo, muchísima gente siempre me decía “oye, Franco, qué comes para lucir así” y, en paralelo a estar abriendo el restorán, comencé a dar tips sobre mi sistema de alimentación. Me hizo sentido hacerlo sin camisa para que la gente pudiera ver que, efectivamente, si se come de esta manera, pueden obtener mis resultados. De tips, estos videos escalaron a virales y fue así que me invitaron a shows como el de Ellen DeGeneres. Eso marca algo muy interesante en mi carrera: la atención del público hacia ver un contenido nuevo, una propuesta diferente. 

Eres bien estricto en tu dieta. Cero alcohol, ocho claras de huevo al desayuno y harta restricción. ¿Vanidoso o saludable?

No hay mucha vanidad. Tomé muchísimo en un momento de mi vida, pero hace casi ya diez años que dije “no más alcohol”. A lo más me tomo de vez en cuando una copa de vino, pero no es que me encante la sensación que da el alcohol. Y bueno, las ocho claras de huevo, es mi desayuno porque tengo un metabolismo extremadamente acelerado, entonces comer tanto huevo en la mañana me da la oportunidad, primero, de llenarme; pero también hay cerca de seis gramos de proteína por huevo y ahí ya son casi 50 gramos de proteína en la mañana y súper limpia, libre de grasas. Es una súper forma de empezar el día. En un lugar como Río de Janeiro es perfecto: me levantaba en la mañana, me tomaba un jugo de frutas, las claras de huevo, y me iba en skate por toda la playa de Ipanema y Copacabana hasta Leme. Ese tipo de desayunos te carga para poder hacer un full día de ejercicios. 

Pero te reconoces guapo 

Gracias por el piropo, pero la verdad es que no lo pienso tanto. Es evidente que mi apariencia me ha abierto puertas, por supuesto; pero por otro lado, en la contraparte, hay este estereotipo que un chico guapo o una chica muy linda puede ser algo tonto o tonta, y creo que es a veces un poco tratar de probar que el estereotipo es incorrecto en mi caso. 

Estás viviendo un momento bien especial en NY: el #Metoo por un lado y Trump por el otro

El movimiento #Metoo le ha dado voz a muchísimas mujeres y hombres que se han sentido expuestos al acoso sexual en entornos profesionales. Es muy importante porque ha empoderado a muchísima gente y creo que en momentos como los de hoy, con un presidente como el que tenemos, que dice lo que quiere sin ningún tipo de censura, este movimiento es muy necesario para la humanidad. SML


Carlos Loyola Lobo / Fotos: Collage Pato Mardones / Retrato: Mario Salazar

EL CREADOR DE LOS LUGARES DE ENCUENTRO MÁS TOP DEL PAÍS DURANTE LOS 80 Y LOS 90 RECUERDA CON NOSTALGIA Y AFECTO ESOS AÑOS. PERO NO LOS QUIERE TRAER DE VUELTA. IMPARABLE Y EN CONSTANTE MOVIMIENTO, MARIO AZÓCAR SE REINVENTA Y EVOLUCIONA. FRÍVOLO A MUCHA HONRA, RECORRE ACÁ LAS FRENÉTICAS NOCHES EN LAS QUE FUE EL GRAN PROTAGONISTA.

En su penthouse de El Golf suenan en paralelo música chill out -que viene de la sala de estar- y un tal Robert Haig Coxon que llama a la calma, especial para meditar. Le saco una foto a la pantalla del iPod para recordar el detalle y resulta que me viene perfecto justamente ahora que tengo que escribir esta entrevista. Mario Azócar, o también conocido como Tashi, ha sido el señor de la noche en Chile por más de tres décadas. Las ha vivido y las ha conocido todas. Todas, incluso la meditación, la reflexión, días en la India en que el Dalai Lama a través de un monje le otorgó el nombre Tashi que significa “victoria’s happiness”, eso hace ya 20 años. “Me conecté cuando me di cuenta que el Mario era el ser terrenal. En esa ocasión el monje Lama me hizo repetir un mantra que me hizo mucho sentido y desde ahí todo fue maravilloso”. Es curioso pensar en una persona que vivió los años de Studio 54 en Nueva York, en los días del “flower power” en Ibiza, ese que después de irse con su familia a vivir a Buenos Aires mientras pasaban los años de la Unidad Popular y que al regreso a Chile estuvo en ocasiones preso por no acatar los horarios del toque de queda, el mismo que fuese dueño de pubs, restaurantes y clubes durante los últimos años de los 80 y buena parte de los 90, que ese personaje cultive una espiritualidad tan sentida y tan activa. Esa dicotomía, durante el primer tiempo, también produjo conflictos en él: “en algún minuto eso ocupó lugar en mi cabeza pensando ‘porqué me toca estar en la noche, en todo este mundo frívolo’, sin embargo la espiritualidad me ha ayudado a no creerme tanto todo este cuento de las luces y lo social. Para afuera está la ilusión, pero lo de adentro es lo real, ahí me conecto en serio. Me encanta la naturaleza y la conexión hippie chic, no lo artesa”. Y continúa: “Siempre convivió en mi lo místico y espiritual con lo frívolo. Me gusta lo Ying y lo Yang y no siento que sea contradictorio, es más bien un complemento. Si no medito o si no me hago un reiki, no funciono. Sin embargo ya no tengo la paciencia para que la gente entienda lo que es la meditación y me siga el cuento. Mientras yo esté bien interiormente, puedo jugar a ser frívolo”. Tashi hoy es el Public Relationship de una agencia de comunicaciones líder en Buenos Aires y que acá, gracias a él y a un gran equipo que integran Cristóbal Millar y Tomás Claro, entre otros, arma sus “fiestitas”, como le gusta llamarles desde que erradicó la palabra “eventos” de su vocabulario. Pero como es hiperkinético por naturaleza, ya está con ganas de delegar y emprender vuelo. “Soy mono en el Horóscopo Chino y mi realidad es andar de árbol en árbol. La gente se sorprende con la energía que tengo, pero me gustaría ir asentándome y bajar un poco el ritmo. Quiero dejar esto funcionando bien para no tener que estar siempre. Quiero irme tres meses a Tulum a principios del próximo año.  Pero volvamos atrás, retrocedamos en el tiempo, a los años de gloria, de desenfreno y de glamour. Los años de Pucón, Marbella, de “El Otro Pub”, de ese paseo nocturno que tuvo su punto cúlmine en el Tantra Lounge a finales de los 90. Los días imborrables en los que Mario Azócar dejó una marca perpetua en la noche santiaguina. 

EL REY DE LA NOCHE

Si hay algo que celebrarle a Mario Azócar es el buen ojo, la intuición, creatividad y haber estado en el lugar y el tiempo indicado. La habilidad para levantar y deslumbrar a una sociedad santiaguina que de a poco se despertaba de la modorra y que tuvo en Mario al gran creador de un ambiente, de un circuito de pubs en Santiago y en regiones, de discotheques en playas y centros de esquí. El primero fue “El Otro Pub” en General Holley, el barrio de moda a principios de los 90. “Mi viejo era publicista, gerente general de la agencia J. Walter Thompson y cuando empezó la Unidad Popular nos fuimos a Buenos Aires. Acá estudiábamos en el Craighouse y el sueño de mi papá era que nos graduáramos de Cambridge, cosa que yo nunca hice. Me terminaron echando de todos los colegios en los que estuve, ese camino no era el mío. Después de cuatro años allá, de un día para otro volvimos a Chile. Llegué a estudiar diseño publicitario y encontré un asco todo esto de venir a acostarse a las 9 de la noche porque había toque de queda, así que mi papá me mandó a Miami a estudiar hotelería y turismo. Me arrendaba un regio departamento con auto incluido, todo para que el niñito estudiara. Estuve tres años allá y me puse a trabajar como tripulante en líneas aéreas cuando estaba todo empezando. Las entrevistas eran en Santiago, así que me vine y como fui el recomendado del General Manager que estaba en EE.UU, de los dos mil tipos que postularon quedamos dos. Congelé los estudios en Miami y finalmente nunca terminé porque me encantó esto de volar, además que ganabas muy bien y con cada matute que traíamos ganábamos 4 mil dólares. Te estoy hablando de comienzos de los 80, antes del Parque Arauco y del boom del primer mall. Yo les vendía a los locatarios de los caracoles en esa época. Trabajé como sobrecargo durante nueve años. Fue tanto lo que postergué la carrera que no pude volver y se lo conté a mi papá: “usted no va a ser bandejero de avión toda la vida” me dijo, y me propuso que le ofreciera un negocio. Justo en ese momento había conocido al Pato Sandoval de la tienda Certo Signore, que fue la más top en ropa de hombre, ubicada en General Holley con Suecia frente al atelier de Atilio Andreoli. Ahí estaban todas las tiendas buenas, galerías de arte. A ese sector le llamábamos ‘el triángulo de las Bermudas”.

El negocio que le propuso a su padre fue estabilizarse, volver a Chile y abrir un pub. Así fue como nace El Otro Pub, que fue el verdadero comienzo de la vida nocturna en el mítico Barrio Suecia. Rápidamente la fama de Mario Azócar se amplificó y fue tema de conversación en todo el circuito. De General Holley saltó a Pucón, donde instaló “OH”, una discotheque ubicada a cuatro kilómetros del pueblo donde las fiestas duraban hasta las siete de la mañana. Después vino la apertura de la misma discotheque en El Colorado, pero en el intertanto el local en Pucón se incendió y lo reabrieron en pleno centro con el nombre “Too Much”. Durante esos años Mario Azócar se asoció con Fernando Walker y Eduardo Kuhn y lanzaron la discotheque del Hotel Pucón. Después vendrían “Alive” en La Parva, su simil en Santiago – decorada con sillones franceses y pisos de mármol-, y al lado el restaurant “Yesterday”, a cargo de Walker. “La Mónica Comandari publicaba en Cosas todo lo que yo hacía. Ella conocía a mi viejo y se llevaban la raja. Las marcas que estaban en la agencia de mi papá publicaban en la revista. Ella se daba cuenta que mis clubes dejaban la patá en un status muy alto, pero a la vez muy liberal”. Con seis clubes funcionando con éxito, Azócar se enteró de la existencia de un restaurante abandonado en Marbella frente a una playa privada de 200 metros y que querían convertirlo en un lugar de elite. Fue así como en 1989 junto a sus socios se adjudicó la concesión de “La Pajarera Sport’s Café” para el que trabajaron el concepto pensando en Saint Tropez: de día reposeras, música en vivo, motos de agua, snowboard, niñas sirviendo tragos; y de noche un restaurant donde la gente terminaba bailando arriba de las mesas. Atraían a veraneantes de Cachagua, Zapallar y Viña, pero por seguridad de los bañistas, le quitaron la patente de alcoholes y todo perdió el encanto inicial. Los días en decadencia de “La Pajarera” coinciden con la muerte de su padre. En ese momento comenzó uno de los muchos períodos sabáticos con los que irá construyendo su vida hasta hoy. Con la plata que tenía hasta ese momento, más la herencia que recibe de su padre, Tashi se va a vivir a South Beach, Miami. “Era la época en que mataron a Versace. Estaba todo lleno de franceses, alemanes, muy cosmopolita. Toda la gente de Nueva York se iba los fines de semanas y había un lugar que se llamaba Tantra, un restaurante que estaba lleno de budas, muy de mi onda”. La estancia en Miami duró 6 años. 

“Después super que mi mamá se estaba muriendo y volví a Chile y puse el “Tantra”. En esos cinco años dejé la patá”. Luego de algunos viajes junto a su amigo Juan Picand donde compró budas, alfombras y toda la decoración oriental necesaria, se instaló en pleno Bellavista en uno de los lugares que más ha impactado a la sociedad chilena que en plena democracia estaba ansiosa de destape. “Se peleaban las camas, te sacabas los zapatos y comías ahí mismo. Pero nadie se ponía a atracar”, cuenta. El “Tantra” nació en paralelo a la farándula en Chile. Los futbolistas y las modelos eran parte del ambiente, desde Iván Zamorano hasta Zinedine Zidane estuvieron en sus dependencias. Mientras las modelos se peleaban de tirones de pelo en la “Skuba” donde se escuchaba a David Bisbal, el “Tantra” era más selecto y asistía un circuito más electrónico. Eran los años de la vida social en la revista Paparazzi y de la apertura de lugares como “La Feria” o “La Salita”. El “Tantra” cerró en 2004. “Después vino lo de Streetmachine y Creamfields donde trajimos a todos los mejores Dj’s del mundo, hasta que pasó lo de Paul Morrison en Pucón y me desaparecí un rato hasta que comencé a hacer eventos con la Magdalena Jiménez, que hace desfiles de moda y con Raimundo Encina que hacía la prensa. Con ellos estuve como 4 años y luego me tomé un par de años sabáticos e instalé una posada en Brasil junto a la Cata Pulido y su marido, el Chino Reyes. Eran 4 casas, una patronal enorme y tres cabañas más chicas con vista y bajada a la playa privada. Fueron años alucinantes”.

LAS NOCHES LOCAS EN NUEVA YORK

“He vivido en Ibiza, Brasil, Nueva York y Miami sacándome la mugre, siempre tratando de vivir bien y viviendo a concho, `viviendo la calle`, no como el que va por dos meses a Europa y conoce diez países. Siendo muy joven iba al “Studio 54” con Guy Burgos, a quien conocí por amigos en común. Era finales de los 70, se vivían los excesos más grandes y la ciudad era muy peligrosa, era el destape total. Los cruising se daban a la orilla del Hudson, eran los tiempos antes de la epidemia del Sida, la mixtura era muy curiosa socialmente. Iba a cada rato a “Studio 54” porque Guy Burgos era el relacionador público del lugar y tenía acceso ilimitado así que imagínate. Él me tomó mucho cariño porque era chileno, era joven, fue muy buena onda. A él la Sarah Churchill le presentó a todo el jet set de Nueva York: a la Nati Abascal, a la Carolina Herrera, íbamos todos los años al cumpleaños de Guy y llegaba la gente más impresionante.  Y en Studio 54 conocí a Liza Minelli, a Rod Stewart, a Halston, a la Bianca Jagger, ese era el ambiente que vi. Ahí, la Gloria Gaynor lanzó su disco “I will survive” ahí y yo estuve en ese lanzamiento, fue increíble, esa es la canción que quiero que pongan el día en que me muera. Porque yo voy a vivir, o sea me voy a morir pero voy a trascender, yo creo en la reencarnación”.

AQUÍ Y AHORA

¿Cómo ves hoy la vida social y nocturna en Chile?

Se ve pobre, un poco aburrido. La gente no hace esas comidas y esas fiestas apoteósicas que se hacían, que eran glamorosas, a las que todo el mundo quería ir. No existe el referente que logre convocar a diferentes personajes, de diferentes estratos y que hacen la fiesta entretenida. Todo está bien muerto. Constantemente estoy invitado a inauguraciones de locales pero no les veo onda por ninguna parte. Trato de sentirme impresionado pero no. Falta mundo, falta calle.

¿Sigue rondando en tu cabeza la idea de volver a las pistas?

La idea de abrir un nuevo boliche ya no está. No están las energías. Soy consciente de que si abro algo dejaría la escoba otra vez. Me han ofrecido hacer fiestas mensuales, y si bien no me cierro a nada, me cuesta delegar. Ahora estoy concentrado en dejar armada la energía dentro de mi grupo en Mass, la agencia donde llevamos cuatro años de trabajo. 

¿Hay una responsabilidad en estar siempre haciendo frente a todo?

Asumo que a estas alturas soy una marca, un nombre y que por eso es inevitable que me vinculen a buenas fiestas, pero cansa, da lata a veces, porque no me permite soltar. Quiero pensar que viene una generación de recambio que va a hacer cosas interesantes. Hay que tener clase y mundo, pero tampoco comulgo con el pituco perno. Tiene que ser gente con onda, que tenga roce, que conozca dos generaciones más viejas y dos más jóvenes, que tenga calle, vínculos, amistades y llegada fácil.

¿Cómo te escapas del ruido ambiente?

Me considero un sobreviviente de todo lo que ha pasado, con todas las historias que he vivido y todavía estar vigente, por eso si bien asisto a mucha cosa, también me guardo en muchas otras. Ahora mismo estoy en una etapa de guardarme un poco, de no subir nada a redes.Y claro, tengo que ir a otros eventos porque si me gusta que vengan a los míos, es la manera de estar vigente, pero llega un minuto en que me gusta cuidar mi energía. Y ahí es cuando solo veo a mi grupo de amigos, voy a comidas en casas y no a tanta cosa pública. Me gusta tomarme años sabáticos, desconectarme e irme a lugares donde conozco a gente a la que no le importa ni el apellido, ni el colegio donde estuve. SML


Cumplió 52 años el pasado 20 de junio, pero a pesar del paso del tiempo, se ve mejor que nunca. Nicole Kidman llega radiante a nuestra entrevista en el Hotel Four Seasons de Beverly Hills, para conversar acerca de su vida y de la segunda temporada de “Big Little Lies”, la serie de HBO que ha arrasado y que le significó a la actriz australiana un Globo de Oro, un premio Emmy y numerosos otros galardones. Incluso muy de cerca no representa su edad; ella misma reconoce que durante varios años se puso demasiado botox, pero explica que ahora, sólo lo usa de vez en cuando, ya que entorpecía su actuación al no poder mostrar sus emociones adecuadamente. Enfatiza que hoy, casada por segunda vez con el cantante australiano Keith Urban y madre de dos hijas, Sunday Rose de 12 y Faith Margaret de ocho, no podría ser más feliz. La familia vive en Nashville, centro de la música country en EE.UU., donde trabaja su marido, y parte del tiempo en Australia, donde visitan a sus respectivas familias.Muy elegante como de costumbre, simpática y abierta, no tiene problemas para contestar nuestras preguntas, salvo cuando se toca el tema de su primer marido, Tom Cruise. 

¿Cómo describirías la trama y la evolución de tu personaje en la segunda temporada de “Big Little Lies”?

Estos nuevos episodios giran en torno a la sanación. Existe un enorme dolor y Celeste aún guarda secretos. Para mí fue muy importante entender cómo la interpretaría, porque cuando se trata de abuso generalmente se dan patrones,  lo que hace necesario elegir cómo se romperán, cómo lograr salirse de ellos. Ahora Celeste es una viuda, madre de dos pequeños niños, y a pesar del abuso que sufrió aún se siente ligada a su ex marido, Perry. Y es entonces cuando entra en escena Meryl (Streep), interpretando a su suegra y se produce una dinámica fantástica entre  ambas, cada una navegando sus respectivas penas. Esta segunda parte gira en torno de nuestras familias y cómo logramos sobreponernos al trauma. Cuando comenzamos a grabar Big Little Lies, pensaron que sería un drama acerca de un grupo de madres que tienen hijos en kindergarten, un show para mujeres que no interesaría a los hombres, pero se equivocaron. Tuvo una excelente acogida con todo tipo de publico.

¿Cómo ha sido trabajar con Meryl Streep?

Conozco a Meryl desde hace muchos años. Lo increíble es que ella ni siquiera leyó el guion, firmó el contrato porque quería apoyarnos. Y en el momento que lo hizo, nos dio la luz verde para hacer una segunda temporada, fue noticia mundial que ella integraría el elenco. Me llamó para felicitarnos cuando ganamos el Globo de Oro, y entonces nació la idea de una segunda temporada. Como actriz, llega al set y no hay nadie mejor. Digo que es la reina porque realmente lo es. Cuando se presenta, ya esta maquillada, se sabe todos sus textos totalmente preparada, sin darse aires, completamente lista para trabajar. Pero al final de la jornada, nos decía como si nada, “ahora las invito a comernos algo  y tomarnos un cafecito”. ¡Tiene un disciplina increíble!

Has afirmado que “Big Little Lies” es como una película  de 7 capítulos. Crees que la TV terminará desplazando al cine? 

Soy actriz y productora, agradecida de la posibilidad que se cuenten tus historias ya sea en cine o TV. Ahora, estoy haciendo una serie para Amazon titulada “Expatriates” y tengo más proyectos con ellos. Gracias al streaming, actualmente  existen muchas más oportunidades para nosotros los actores.  Pero amo el cine y la oportunidad de poder sentarme en un teatro junto a otras personas compartiendo la experiencia. Comencé a arrancarme del colegio desde que tenía 14 años para ir al cine. Pero, al mismo tiempo, me encanta sentarme cómodamente en mi sofá, ver  TV, disfrutar con las series más populares. Creo que tanto  el cine como la TV continuaran durante mucho tiempo más.

Kidman en la segunda temporada de Big Little Lies, donde comparte protagonismo con el conflictivo y desagradable personaje interpretado por Meryl Streep.

¿Cómo se dio la relación de todas ustedes fuera de la pantalla? (Integran el elenco Reese Witherspoon, Laura Dern, Shailene Woodley y Zoe Kravitz, aparte de Nicole.)

Si acaso sientes una vibración de amistad y de un lazo profundo viendo la serie, se trata de algo real y auténtico, porque lo mismo se dio entre nosotras en la realidad. Ocurrió naturalmente. Somos de edades diferentes, como Zoe y Shailene, algunas casadas y otras no, algunas con hijos y otras, pero no logramos crear este lazo súper sólido que pulsa desde la pantalla.  Nunca había pasado tanto tiempo junto a mujeres tan creativas y es muy excitante porque además todas estamos evolucionando. Hicimos la temporada 2 porque el publico la pidió. Junto a Reese,  ya que ambas somos las productoras de la serie, decidimos continuar.  Y ahora espero que estemos a la altura de las expectativas.

¿Cómo describirías a las mujeres versus los hombres en “Big Little Lies”?

Es muy interesante como el guionista David E. Kelly escribe los caracteres femeninos y los masculinos. Describe muy bien a ambos. Tiene hombres impulsados por la testosterona y otros que son metrosexuales. Y también hombres abusivos. Ve todas las facetas. Es capaz de acceder tanto a la voz femenina como masculina. Y nosotras como mujeres contribuimos con nuestras ideas.

Luego de interpretar distintos tipos de mujeres: Virginia Wolf, pasando por “Ojos bien cerrados”, Moulin Rouge o Dogville de Lars Von Trier. ¿Piensas alguna vez no debo hacer este papel?

No puedo interpretar a un personaje que le pega o que abusa de un niño. Cuando hice Los Otros, en el guion original habían escenas de la protagonista pegándole a un niño y casi dejo el proyecto. Finalmente cambiaron el contenido y mostraron a la protagonista realizando sus actos, inspirada por amor. Fue entonces cuando acepte.

Almas gemelas 

Nicole Kidman y su ex marido Tom Cruise en una escena de la película “Ojos Bien Cerrados”, la última entrega del maestro Stanley Kubrick.

Moulin Roge, 2001.

Se nota que tienes un matrimonio feliz. ¿Cómo describirías a tu marido?

Como una persona  genuina, muy considerado, auténtico. Soy su mayor fan. Tuve mucha suerte de haberlo conocido, es el amor de mi vida.

¿Te ha escrito canciones?

Varias. Pero no te voy a decir cuáles, pregúntaselo a él.

Tu cantas muy bien. ¿Te gustaría compartir el escenario con Keith?

Lo hemos hecho en eventos de caridad. Pero no sé si lo haría profesionalmente, soy demasiado tímida y él es demasiado buen cantante, no necesita que yo le baje el volumen.

A raíz de American Idol, tu marido multiplicó sus admiradoras. ¿Eres celosa?

He estado casada con otro hombre muy famoso (Tom Cruise), por lo que estoy acostumbrada a esta dinámica, no estoy preocupada.  Apoyo a Keith 100%.  Lo mejor de un amor verdadero es que uno se siente incluso más feliz que la otra persona, cuando lo ves conseguir lo que desea. Eso es parte del amor incondicional y sucede también con nuestras hijas. Cuando se está en un buen matrimonio, se celebran los logros de la pareja.

Después de caracterizar a una mujer abusada en “Big Little Lies”, te enamoraste incluso más de tu marido?

No sé si podría hacer algo sin él, con su apoyo y sus brazos abiertos recibiéndome. Keith ha visto todos los episodios, porque también me apoya como productora. Recuerdo la primera vez que los vio me comentó, “será un hit, estoy completamente adicto a la serie”. Y yo no lo podía creer. La veíamos juntos. Él es muy ocupado, pero se hacía el tiempo para verla conmigo porque sabe lo que significa para mí. Ahora está haciendo lo mismo con la segunda parte, y me asegura que es fantástica. Y realmente me apoya, tengo un compañero opuesto al marido abusador que se vio en el show.

¿Crees que a Keith le gustaría actuar?

No sé. Ahora está preparando su próximo álbum, por lo que tenemos mucha música en casa, toca de oído, no lee música, siempre está componiendo, ese es su mundo, y no sé si le interesaría saltar a otra área, porque la música lo consume, es su gran pasión.

¿Cómo fue para ti ser mamá por segunda vez?

¿Te aconsejo tu hermana?

Antonia tiene 6 hijos como una buena chica católica. Ella siempre me aconseja, hablamos por teléfono todo el tiempo y tiene respuestas, porque cuando eres madre de muchos hijos, estás en contacto con todo tipo de personalidades. Es una fuente de conocimiento y de inspiración para mí. Y aunque yo soy la hermana mayor, parece que fuera al revés. Mis dos hijas son maravillosas, tengo que tocar madera, me emociono mucho al hablar de ellas, quizá porque tengo 52 años. Me voy a poner a llorar y me vas a tomar una foto llorando, se venden muy bien.

Mencionas tu edad a menudo. ¿Notas algunos cambios ?

Me siento un poco más cansada y sufro un poco más de achaques, pero encuentro espectacular tener dos hijas pequeñas a esta edad, aunque debo confesar que  ya no tengo la estamina que tenía a los 20.

¿Los 50 son mejores de lo que esperabas?

Mejores, aunque al mismo tiempo estoy lidiando con mi madre que está en los 70, consciente de su mortalidad. Por lo que existe dolor, es agridulce, porque todos sabemos hacia donde vamos, pero a medida que envejeces y estás cada vez más cerca del fin,  sientes todas estas emociones. 

Tú tienes dos hijos mayores que adoptaron con Tom Cruise. ¿Estás en contacto con ellos?

Continuaré haciendo lo que he hecho desde que nos divorciamos, que es no hablar de éste tema, por respeto a todas las partes involucradas. Probablemente nunca lo haré. Solo diré que mi trabajo como madre es sentir un amor incondicional por mis hijos. Ahora estoy enfocada en mis pequeñas, la menor de ocho  y la mayor de doce años. Estaba en mis veinte cuando adoptamos a Bella y a Connor. Ahora con Sunday y Faith la experiencia es totalmente distinta. Mi mamá tiene 10 nietos con dos hijas, es mucho.

Fashionista

Me imagino que tienes mucha ropa.

Colecciono ropa vintage, siempre lo he hecho. Comencé  a interesarme en la ropa gracias a mi mamá, porque ella era una costurera y cosía maravillosamente. Desde que yo era pequeña íbamos a tiendas vintage, donde ella se inspiraba.

¿Qué estilo prefieres en tus casas?

Mis casas son aptas para que vivan niños y muy sencillas. No me gusta mucho amontonamiento, mi estilo no es para la revista Architectural Digest. Además me gusta mi privacidad y quiero guardar ese espacio sólo para nosotros. Pero te diré que nuestro hogar en Nashville, es un lugar muy sereno y armónico. Tenemos otra casa en Australia de estilo colonial, para mí y para Keith es un lugar muy importante, porque refleja nuestras raíces, nuestra historia. Y aparte de esta casa tenemos un campo donde plantamos vegetales orgánicos, tenemos muchos arboles, ganado, alpacas y pollos. La casa es muy parecida a la que aparece en la película Australia.

Viviendo en Nashville y en el campo en Australia, ¿cómo es tu relación con la Naturaleza? ¿Te preocupa el calentamiento global?

Es interesante, porque la generación de Bella y Connor, son los que nos están educando a nosotros, ellos  tienen una profunda conciencia del medio ambiente. Decidimos vivir en Nashville porque a mí me gusta la naturaleza y por la profesión de Keith. Nos encanta salir a caminar, hacemos hiking, montamos a caballo; me fascina la vida rural, el campo es donde me siento mejor, no me gusta la ciudad.

¿Dónde caminan?

Nuestra casa queda muy cerca de un parque nacional. El jardín no es grande, pero nuestro campo es bastante extenso en Australia. Lo bueno de Nashville, es que en 15 minutos puedes estar haciendo hiking en los bosques. 

Aparte de caminar, ¿Qué otras actividades te gustan?

Me encanta el hockey sobre el hielo, soy fan de los Predators y me fascina ir a escuchar a Keith, sobretodo cuando el hace presentaciones sorpresa. Tenemos una conexión enorme gracias a la música.

¿Cómo se organizan entre Nashville y Australia?

Acepto trabajar cuando mis hijos no me necesitan con sus actividades escolares. Por ejemplo, recién rechacé hacer una película importante porque coincidía con el inicio del año escolar de mi hija mayor. A mis hijas les encanta visitarme en el set, allí hacen sus tareas y a veces, les contratamos tutores, pero tratamos que no falten al colegio. Y en las vacaciones de verano, regresamos a Australia por el mayor tiempo posible, donde ven a su abuela que ya tiene problemas para viajar. También nos reunimos para navidad. Con mi hermana somos muy, muy unidas, lo mismo nuestras familias. Antonia se acaba de titular de abogada a los 49 años y tiene seis hijos, nunca es demasiado.

Sabemos que participas en obras de beneficencia…

Soy integrante de la comisión UNIFEM de las Naciones Unidas, que lucha contra la violencia femenina. También ayudo a recaudar fondos para luchar contra el cáncer femenino de mamas y ovárico, y apoyo a un hospital australiano que acoge niños con cáncer.

¿Cómo ves el futuro?

Intelectual y emocionalmente hablando, anhelo vivir una vida plena, sentir cada vez más compasión, más bondad, entender mejor al mundo y ojalá hacer cosas que sean relevantes. Todo esto no lo entendía cuando era una adolescente, ni cuando tenia 20 o 30. Ahora estoy ansiosa de descubrir cómo será mi vida después de los 50, ya que existe esta maravilla de saber que la edad va unida a un mayor conocimiento.

¿Ya lo has logrado?

En parte, ya que por fin sé quién soy, antes quizá escondía algunas cosas que no deseaba que supiera la gente, pero ahora digo, “soy quien soy y si no te gusta, perfecto”.

¿Como te describirías?

Como una introvertida por naturaleza, tranquila, alguien que prefiere quedarse en casa. Soy muy sensible, por lo que mi capacidad para enfrentarme a mucho stress o toxicidad es nula y hace que me retire de lugares o me aparte de personas así. Al llegar a casa, abrazo a mis hijos y a Keith, lo que siempre nos mantendrá conectados.

Aparte de tu familia, ¿Quién te mantiene tan aterrizada?

Tengo un grupo de amigas que han estado en mi vida desde que yo cumplí tres años. Siempre están allí para mí. Me dan ganas de llorar a raíz de la gratitud que siento por ellas.

¿Cómo te relajas y cuándo te sientes mas cómoda?

Me relajo meditando y rezando, y me siento mas cómoda  junto a  Keith. Cuando tienes a un compañero a tu lado, alguien con el cual puedes conversar, alguien que te ama y a quien amas,  lo equilibra todo. Antes de conocerlo, me asustaba más. Y ahora, me siento protegida, gracias a este gran amigo,  mi  pareja y mi amante. SML


CONSTANZA HAGEMANN Y NICOLÁS VALDÉS


SON LOS ARQUITECTOS TRAS EL PROYECTO LEGUÍA RIESCO, UN EDIFICIO RESIDENCIAL QUE A FINES DE ESTE AÑO INAUGURARÁ EN EL GOLF Y QUE FUE CONCEBIDO LUEGO DE QUE ESTA DUPLA -QUE VIVIÓ AHÍ VARIOS AÑOS-, DECIDIERA TOMAR LOS ELEMENTOS DEL BARRIO COMO PRIORIDAD, RESPETANDO LAS CONDICIONES Y CUALIDADES DEL SECTOR.

En 2009 Constanza Hagemann y Nicolás Valdés formaron Panorama Arquitectos.
Juntos trabajan en la fase creativa y en el contacto con los clientes. Después, cada uno toma roles más específicos. 

Están casados, tienen tres hijos y son socios en Panorama Arquitectos, estudio que formaron en 2009 y a través del que han hecho diferentes proyectos industriales y residenciales que han sido reconocidos en Chile y en distintos medios internacionales especializados en el rubro. Su visión de la arquitectura es enfrentar cada proyecto replanteándose la forma de abordarlo, pensando las cosas de manera diferente a la común, buscándoles el otro lado. “Nos da sentido el tratar de buscar nuevas respuestas. La arquitectura nos hace sentido por eso, porque creemos que es una herramienta para resolver necesidades, pero todos tenemos necesidades y gustos distintos entonces si vas multiplicando ese factor, hay alternativas y espacios para proponer. No nos gusta lo simple, nos gusta lo complicado para tratar de dar soluciones simples”, dice Nicolás. Después de vivir unos años en Londres -donde Constanza hizo el programa de postgrado DRL en la Architectural Association y Nicolás trabajó en la oficina KPF Architects-, llegaron a vivir a Santiago, a un edificio de los años 50, de 17 pisos, que cubría la esquina de Augusto Leguía y Presidente Riesco en El Golf. Viviendo ahí tuvieron que acostumbrarse a los tacos propios del sector, que a diario se hace aún menos amigable por el constante cambio de tráfico de Presidente Riesco. Y conocieron también desde adentro la vida de barrio, dada principalmente por las áreas verdes, restaurantes y el movimiento que entrega un sector de oficinas. No fue raro entonces empezar a recibir ofertas de inmobiliarias que querían emplazar en ese lugar un edificio nuevo y con mayor capacidad. Pero como siempre pasa, esas propuestas se iban cayendo una a una y no llegaban a concretizarse. “Siempre había alguien que no quería vender, entonces era muy difícil armar al paño. En un minuto estábamos en la recta final, pero el proyecto se cayó por el lado de la inmobiliaria. Con la Coty nos sentíamos huérfanos, porque habíamos hecho un trato con esa inmobiliaria de incluso participar un poco en la arquitectura del nuevo edificio. Quedamos en el vacío y nos dimos cuenta de que era un valor ser propietarios y que todos quienes vivían ahí nos conocieran. Juntamos a los vecinos y nos pusimos de acuerdo en los precios de venta para empezar a armar la planilla. Los vecinos tenían una alianza con nosotros, y como a todos se nos había caído la venta en algún momento, nosotros de alguna manera los ayudamos a solucionar el problema”, dice Constanza. El proceso fue largo y fueron ellos mismos incluso los que ayudaron a que algunos de los vecinos encontraran dónde vivir si la idea resultaba. Y resultó. Después de tocar varias puertas, fue la inmobiliaria Indesa la que les compró el paño en el que desde un año se está construyendo Riesco Leguía, un edificio de 15 pisos cuya arquitectura está a cargo de Nicolás y Constanza y que fue concebida desde sus inicios por dos cabezas que conocen desde adentro el funcionamiento y la lógica del lugar. “Para nosotros la vida urbana que hay acá es súper importante, por eso, por ejemplo, dejamos la esquina despejada. El edificio no tiene rejas, es abierto a la ciudad. Tiene jardines en el primer piso y se accede por Presidente Riesco pero hay un acceso interior por Augusto Leguía para que te dejen en el lobby. Tomamos en cuenta las condiciones urbanas que nosotros conocíamos por haber vivido ahí y las que creíamos que el edificio se tenía que hacer cargo. La idea es facilitar la vida y prescindir del auto”, dice Constanza.

El proyecto surge básicamente con la idea de reconocer todo el barrio como un atractivo metropolitano de vista. Por eso, no tiene un frente y un atrás, hay plantas con vista al cerro San Luis, otras al San Cristóbal y Costanera Center, y otras miran hacia el hotel W y la Plaza Perú. Todas las vistas son abiertas, con ventanales de piso a suelo completos, y con los muros imprescindibles para mantener la estructura en pie. “Así como en la fachada de otras construcciones hay un juego con las ventanas, acá el juego es con los muros. Todo es abierto, salvo esta estructura que le da identidad y carácter al edificio con un propósito netamente estructural. Nos gusta eso de mostrar la estructura y que de alguna manera eso termine siendo lo importante”, dice Nicolás. Pensado para personas que trabajan y viven en el barrio, Riesco Leguía tendrá 36 departamentos de entre 95 y 110 metros cuadrados -y con opciones de una o dos piezas-, todos son con living, comedor y cocina integrados, baño de visitas y terraza grande. En el piso de arriba, una enorme piscina común que mira al cerro San Luis y El Plomo, y un lounge con cocina, mesa de living y una parrilla que mira hacia Santiago sur. Además, el primer piso tendrá estudios para quienes quieran usarlos de oficina que dan a un patio inglés abierto. Nada de estacionamiento a la vista -todos estarán a partir del piso -1-, y en el primer piso será protagonista un jardín pensado en base a las diferentes estaciones del año que se complementará con esculturas a cargo de Benjamín Ossa y Javier Toro Blum. 

Todos los departamentos son distintos y ninguno se carga en orientación. Son plantas invertidas en las que el cliente podrá elegir la orientación que más le guste. “Otra cosa interesante es que cuando la gente vea el edificio terminado y habitado, se va a dar cuenta de que hay una cosa inesperada, porque no hay elementos como el tamaño de las ventanas que te hacen reconocer ciertos espacios de un edificio. Tratamos el proyecto como algo más unitario, dejando los recintos a la vista. El edificio es súper transparente, es todo abierto. Creemos que la seguridad está dada en la medida en que muestras más, en que haya más apertura. Creemos que los espacios encerrados te llevan a encerrarte y aquí quisimos proponer lo contrario, abrirnos para no perder el contacto con el de al lado, para hacer vida de barrio. Insistir. Es como el vecino mala onda que no te saluda. Salúdalo e insiste hasta que te salude. Aquí es lo mismo, porque si no, uno se encapsula”, dice Constanza.



Brillando por dentro

HAY ALGO EN LEONARDO FARKAS QUE PARA NOSOTROS LOS CHILENOS, ACOSTUMBRADOS AL LOW PROFILE, ACHICADOS, CONSERVADORES, RESERVADOS, AUSTEROS, NOS PUEDE PARECER CASI IMPÚDICO. Y ES QUE ES TANTO EL BRILLO, LOS BILLETES ONDEANDO EN LA MANO, LOS RISITOS FLOTANDO EN EL AIRE, LA SONRISA FLUORESCENTE, QUE PARECE QUE UNA BOLA DE ESPEJOS OCHENTERA HUBIESE QUEDADO GIRANDO SIN PARAR SOBRE SU CABEZA.


Texto Pablo Mackenna  Foto Mat Mondaca

Pero todas esas luces se desvanecen al oírlo. Pasan los minutos y el artificio desaparece. Fade out, diría él, en uno de los cientos de giros americanos que sazonan su lenguaje. Algo muta, ya no se te hace tan extraño, se vuelve llano y surge un ser extremadamente sensible y de convicciones. Sí. ¡concha, este huevón es de verdad!, me pilló diciéndome con ganas de abrazarlo. Brillante Farkas, qué duda cabe. Pero de verdad les digo, este buen hombre, brilla por dentro.

Es difícil concentrarse bajo el fulgor de la inmensa lámpara de lágrimas multicolores que se suspende sobre nuestras cabezas, hecha cristal por cristal por encargo en algún taller de Murano. Una de las tantas joyas de la corona. Una lámpara de lágrimas que paradojalmente en su estallido arcoiris, sonríe. Al igual que leonardo Farkas, que perfectamente trajeado y enjoyado -yo me visto así para mí, aunque no vaya a ningún lado me explicara más tarde- con total amabilidad luego de ofrecer café y deliciosos panecillos, me mira fijamente y dice: Shoot.

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Reina Sur

LA CASA EN COLINA DEL BANQUETERO JUAN PABLO JOHNSON ES UN PROCESO, NO UN RESULTADO. POR LO MISMO ES QUE SU DUEÑO SE REFIERE AL ESPACIO COMO UNA CREACIÓN EN CONSTANTE EVOLUCIÓN, CUYA GÉNESIS ES INTUITIVA Y DE RITMO PROPIO. ES UNA CASA DE DIFÍCIL DEFINICIÓN, INCLUSO PARA SU DUEÑO, QUIEN LA OCUPA RELIGIOSAMENTE DE JUEVES A SÁBADO HACE 27 AÑOS Y DONDE SE HACEN ADEMÁS, LOS MEJORES EVENTOS DE SANTIAGO. EN UN ESFUERZO POR DEFINIRLA TIRAMOS AL AIRE DESCRIPTORES COMO “ECLÉCTICO”, “ORGÁNICO”, Y OTROS SIMILARES, PERO LO CIERTO ES QUE TODOS LE QUEDAN CORTOS.


Texto Richard Sharman Foto Vicente García Mekis

Reina Sur es el nombre de esta casona de más de 200 años, convenientemente ubicada a sólo media hora de Santiago. Las dos palabras de su nombre le vienen como anillo al dedo a su acampada sencillez, cuyos colores desgastados rinden tributo tanto al paso del tiempo como al campo chileno, quienes le acompañan perpetuamente. Es una casa siempre abierta a amigos, llena de plantas y colores que invitan no a la contemplación sino al uso, como actores sobre un gran escenario. Cada pieza tiene una historia, y absolutamente todo lo que hay en la casa, se usa. “No me interesa que la casa sea de catálogo, sino que la gente se sienta bienvenida, la use y participe de sus espacios. Es una casa para vivir, para celebrar”.

Tras pasear por sus largos pasillos e inusuales espacios, nos queda claro que la Reina Sur y su dueño comparten, por sobre todo, una característica medular: la generosidad.