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Guia de Estilo

Camiseta blanca: Bastión del minimalismo

6 octubre, 2020

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Tiempo de lectura: 2 minutos

HUMILDE, ANTIGUA Y LEAL, LA CLÁSICA CAMISETA BLANCA DE ALGODÓN TIENE UN USO MUCHO MÁS PRAGMÁTICO E IGNORADO QUE EL MERO ROL DE CREAR UNA CAPA EXTRA PARA CALENTAR EL CUERPO EN LOS MESES MÁS FRÍOS. ES JUSTAMENTE DURANTE LOS MESES CALUROSOS, QUE SUS GRACIAS SON INSOSPECHADAS E INFINITAS, A LA HORA DE ABSORBER LA TRANSPIRACIÓN Y EVITAR LA TEMIDA MANCHA/AUREOLA BAJO EL BRAZO EN LAS CAMISAS.


Texto Nina Mackenna

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Se le reconoce por ser una polera de manga corta, estar constituida de algodón, cuello redondo –aunque a veces puede también tener cuello en V–, sin bolsillos ni botones, y slim fit. Internacionalmente conocida como T shirt, por su parecida forma a la letra T, su uso se masificó junto con la creación de un tipo de máquinas de hilado comercial, inventadas por el inglés William Cotton en 1864. Como casi toda la ropa que se vuelve viral y perdura en el tiempo, su uso primigenio fue –luego de una breve partida como ropa cómoda para la clase obrera en sus días de descanso– de índole militar, durante la Primera Guerra Mundial. Naturalmente en esa época, su status era de ropa interior , y a nadie se le habría ocurrido exhibirla como una pieza digna de ser mostrada.

En 1913 ya eran parte de la primera capa del uniforme de la marina norteamericana, U.S. Navy, reemplazando la pesada ropa de lana que se usaba. Con la llegada de las vacaciones pagadas, tanto los deportes como la vida relajada adquirieron un estatus nuevo, y con ello, la camiseta subió sus bonos. Lentamente se fue apoderando de una notoriedad que le llevaría a su máxima gloria bien entrado el siglo XX.

AÑOS 50, LA DÉCADA EN QUE TODO CAMBIÓ

Fue en 1951 que Marlon Brando enamoró a toda una generación vestido con una camiseta. Era la película Un Tranvía Llamado Deseo, de Elia Kazan, y la historia en la vida de “la polera” de las poleras, cambiarían para siempre. Luego vendría James Dean con la suya en Rebelde Sin Causa, de Nicholas Ray, en 1955.

La camiseta y su simpleza minimalista han sido símbolo de muchas causas, primeramente y a cuenta de estas películas, de la rebelión juvenil. Años más adelante será tomada como lienzo en blanco, llenándose de letras, discursos y logos, para representar desde lo más puro a lo más indigno. Al finalizar el siglo XX, este ítem inmortal y unisex, ayudó a definir el nonchalance, representado en camisetas blancas mezcladas con ropa de lujo, encarnado, en USA, por Carolyn Bessette- Kennedy, y en Francia, por Inès de la Fressange. Esa libertad de movimiento, en la que bien puede ser parte de un pijama, de una tenida de running, de un traje de terciopelo elegante o simplemente acompañar a un jeans, hacen de la camiseta blanca, la más versátil y compañera ropa que hay que tener. SML

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