Antonio Banderas
Corazón y Gloria

LAS VUELTAS DE LA VIDA CREARON UN MATRIMONIO COLABORATIVO DE DOS ARTISTAS NOTABLES, QUE HA DURADO MÁS Y HA DADO FRUTOS MUCHO MÁS VIRTUOSOS QUE LA MAYORÍA DE LOS MATRIMONIOS TEXTUALES. ES EL CASO DE ANTONIO BANDERAS Y EL DIRECTOR PEDRO ALMODOVAR (DESCUBRIÓ AL JOVEN ACTOR CUANDO SE PRESENTABA EN EL TEATRO NACIONAL DE ESPAÑA), QUIENES HAN DADO VIDA A OBRAS MONUMENTALES DEL CINE CONTEMPORÁNEO: LA LEY DEL DESEO, MATADOR, ÁTAME Y MUJERES AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS, INICIANDO UNA HISTORIA EN COMÚN QUE ES PARTE YA DE OTRA HISTORIA MUCHO MÁS GRANDE, LA GRAN HISTORIA DEL CINE. 

Banderas partió rumbo a Hollywood en 1991 sin saber una palabra de inglés, debutando con Los Reyes del Mambo. Se quedó en Los Angeles durante muchos años, trabajando en el cine norteamericano y contrayendo matrimonio con la actriz Melanie Griffith, mientras que, al mismo tiempo, se divorciaba de su primera mujer, la actriz española Ana Leza. Su segundo matrimonio duró hasta el 2014, fecha en que regresó a España. La pareja tuvo una hija, Stella del Carmen. Antes de radicarse definitivamente en su país natal, en 2011, Banderas se reunió nuevamente con su mentor, Pedro Almodovar para realizar La Piel Que Habito, interpretando a un cirujano plástico frío y cruel. En el plano personal, el 2014 inició una nueva relación con Nicole Kempel, una gerente de inversiones de origen holandés. La pareja se radicó en Málaga, la ciudad natal de Banderas. Fue allí donde Almodovar visitó a su amigo ofreciéndole el papel estelar en su nuevo filme Dolor y Gloria, una cinta de corte autobiográfico muy distinta a las anteriores. Antonio Banderas realizó, según la critica y el público, el mejor trabajo de su carrera profesional, al punto de ser elegido como el mejor actor en el pasado Festival de Cine de Cannes y pudiendo ahora nominarse a los Oscar y Globos de Oro.

¿Cuál fue su mayor desafio al protagonizar Dolor y Gloria?

Siempre es un desafio interpretar a alguien que existe. Y si esa persona es tu amigo, lo es aun más. Agrégale que la misma persona está detras de la cámara, y se convierte en un reto extraordinariamente complejo. Pero resultó ser una experiencia muy placentera, porque comencé a crear este personaje subconscientemente hace nueve años atrás. Y ocurrió cuando trabajé en La Piel que Habito, la primera película que volví a hacer con Pedro (Almodóvar) después de 22 años. En el intertanto, yo había trabajado en EEUU con muchos cineastas norteamericanos. Después de varios ensayos, Pedro me dijo que “todas esas cosas que aprendiste con los norteamericanos, a mi no me sirven”. Sus palabras hirieron mi amor propio, pero no lo confronté, aunque terminó siendo un rodaje bastante tenso, me refiero a una tension creativa. Porque seguíamos siendo muy buenos amigos. Y ahora, después de ver Dolor y Gloria, me dí cuenta que él fue capaz de sacar desde dentro de mí a un personaje que yo no sabía que existía, lo que me hizo reflexionar que yo necesitaba ser más humilde y de no resistir sus indicaciones como director.

¿Qué fue lo primero que le preguntaste?

Por qué quería hacer esta película en ese momento de su vida y por qué deseaba que yo interpretara su alter ego. Uno de los temas más emotivos de la cinta, es que se muestra la adicción y rehabilitación de Pedro y la relación con su madre. 

¿Qué instrucciones te dió?

Los actores nos alimentamos de nuestra propia vida, tratamos de entender a los personajes y qué parte de nuestra vida podemos usar para crearlos.  Yo tuve una experiencia hace dos años y medio, sufrí un ataque al corazón. Fue una bendición, una de las mejores vivencias que me han sucedido, porque me mostró de una manera muy fuerte lo que es más importante en la vida. Y me ayudó a eliminar lo que yo creía que era importante y lo que no lo era. Concluí que lo más valioso para mí era la familia, los amigos, y la máquina que me hizo convertirme en actor, contándole historias a otras personas. Sufrí el ataque en la mañana y me operaron esa misma noche, colocándome tres stent en la arteria coronaria. En el hospital me atendió una enfermera anciana, quien me hizo una pregunta bastante extraña: “¿cree en la cultura popular?” Le contesté sorprendido: “qué?”, y ella me respondió “¿por qué se dice te quiero con el corazón y no, te amo con mi cerebro o mis riñones?”. En ese momento le contesté que no sabía, que me lo explicara ella. Y así lo hizo, señalándome “porque el corazón es mucho más que un órgano encargado de enviar oxígeno al cuerpo, es una bodega de sentimientos. Y Antonio, te advierto que dentro de los próximos meses tu estarás muy triste”. Entonces le pregunté, “¿quieres decir deprimido?”, y me dice que “triste, pero saldrás de ello con una idea mucho mejor de quién eres y de cuál es tu papel en la vida”.

Y, ¿qué pasó?

Tal cual. Sucedió exactamente lo que me describió. Durante meses, reaccioné emocionalmente frente a todo, miraba una película y lloraba a mares, cualquier cosa me afectaba. Cuando rodabamos la película, Pedro lo detectó immediatamente aconsejándome que “no lo escondas, te conozco Antonio y tratarás de esconderlo, porque te quieres presentar frente al público todavía como un hombre atlético, como el tipo que siempre has sido, pero acepta que lo que te ocurrió es bueno para tu personaje, es una experiencia más que tuviste en tu vida”. Tenía razón, se trataba de la aceptación y que esta vez crearía mi personaje de una manera distinta. Y desde ese momento usé toda la experiencia que viví con mi ataque al corazón en su película.

¿Y hoy, qué opinas de la muerte?

Más allá del lugar común de que es la única certeza y que todo lo demás es relativo, cuando la ves tan cerca de ti como aquella mañana y realmente piensas que vas a morir y sientes que ese momento es perfecto, que es lo único perfecto en tu vida, y luchas contra ese sentimiento de querer partir, tratas de respirar, esperando a la ambulancia mientras resistes y resistes. Entonces te das cuenta que el dinero es algo intelectual y te dices “voy a comprar un teatro, algo que puedo tocar, subirme al escenario, ver a jóvenes llegar allí. La plata en el banco, ¿para qué sirve? 

1. Eva Cobo y Banderas en Matador, de Pedro Almodóvar, 1986.
2. Ganando la Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes como el Mejor Actor, 2019. 3.Banderas y  Carmen Maura en Mujeres Al Borde de un Ataque de Nervios, de Pedro Almodóvar,1988.
4.Victoria Abril y Banderas en Átame, de Pedro Almodóvar, 1990.

Otra escena excepcional de Dolor y Gloria es el beso apasionado que intercambian con tu ex amante. ¿Te cuestan esas escenas?

Cada vez que he interpretado a un personaje, aunque sea secundario, me he comprometido a transformarme en una persona que no soy yo. No soy un héroe, e interpreté al Zorro. Desde que coprotagonicé La Ley del Deseo, una de las primeras películas dirigidas por Pedro, muchos se escandalizaron viendo dos hombres haciendo el amor.  Ese mismo público no se inmuta con escenas de extrema violencia, incluyendo la violencia en cintas infantiles, pero objetan esto. ¿Qué ocurre con nuestra moralidad? incluso cuando Dolor y Gloria se estrenó en Cannes, se escuchó una exclamacion en el teatro de 3.000 personas, cuando apareció la escena que mencionas (risas). Estaba simplemente representando a mi personaje y cada vez que encarno a un carácter gay, trato de hacerlo con gran dignidad y respeto, entendiendo que dos personas del mismo sexo se aman absolutamente. Por mi parte, no tengo ningun problema en hacerlo.

¿Para ti, fue más desafiante interpretar a Pedro Almodovar o a Picasso?

Tienen complicaciones distintas. Quizás interpretar a Picasso fue un buen entrenamiento para Pedro. Picasso fue más complicado porque era una historia mucho más biográfica, tuvimos que ir paso a paso, por suerte junto a productores quienes me dieron garantías de que toda la información en el guión era real.  En cambio, con Pedro, no todo lo que se ve en la película ocurrió en la realidad. Pero aún así, la cinta es más Pedro que Pedro. ¿Por qué? Porque en la vida, no sólo somos lo que decimos. También somos lo que nunca dijimos y queríamos decir. Y en el caso de Pedro, este filme, lo dice. Es acerca de cerrar circulos que dejamos abiertos en el pasado, de llegar a tener paz con tu familia, con tu madre, con tus amantes, con tus actores, es acerca de la reconciliacion. Y todos se identifican con esto, porque viajamos por la vida con una mochila de miserias y grandezas, dolores y glorias, todos nosotros. Por eso mismo, esta cinta afecta al público, es dura.  A Pedro le gusta, durante los ensayos, leer todos los parlamentos de sus actores, pero ahora cuando llego a la frase, “mamá, lo siento porque no soy el hijo que querías que fuera”, él no fue capaz de leerla. Y yo como actor, no pude tener mejor información emocional. Esta es mi octava película con él, pero nunca viví una experiencia tan compleja y profunda.

El próximo año cumples 60. ¿Cómo te sientes al respecto?

Me siento fabuloso, satisfecho con mi vida y las cosas que he logrado. Creo que lo mejor aún está por llegar, seguiré pensando igual hasta el día que muera. Soy un optimista patológico (risas).

¿Te gustaría que algún día otro actor te interpretara en una cinta?

Ante todo, no creo que tenga una historia que merezca contarse. Y como anécdota, mi hija nació el mismo día que Pedro Almodóvar, un 24 de septiembre. Hay muchos buenos actores, pero no sé si mi vida tiene suficientes vetas dramáticas que justifiquen llevarla a la pantalla.La infancia de Banderas fue apacible, sin drama. Vivía en una dictadura, pero no sabía de esas cosas. La manera como describe a la España de su niñez es la de un país anestesiado. No fue hasta que cumplió los 15 años y Franco murió, cuando tomó conciencia de lo que estaba ocurriendo y todas las cosas que habían sido reprimidas en su país.  “Paralelamente comencé a crecer como hombre, al mismo tiempo que España transitaba de la dictadura a una democracia. Pero tuve un padre y una madre que eran buenos, y un hermano que hasta el día de hoy es mi mejor amigo. Tengo recuerdos de una infancia feliz”, cuenta.

¿Cómo crees que esos días influyeron en la persona que eres hoy?

Creo que se produjo un esfuerzo colectivo en mi país de intentar perdonar todo lo que hicimos en el pasado. Surgió un grupo de políticos que eran muy buenos y que tuvieron la capacidad de negociar para salir adelante. Y hubo un esfuerzo social para sobreponerse y crear algo nuevo. 

¿Crees que estuviste a la altura de las expectativas de tus padres?

Mi madre fue una niña que creció durante la guerra. Era muy joven, tenía cinco años cuando comenzó la Guerra Civil Española. Vió horrores y creció con miedo. Por lo que su sueño para mi era la seguridad. Que trabajara en un banco, descansara sábados y domingos, y tuviera un mes de vacaciones al año. Que me casara, y tuviera un niño y una niña. Yo tenía mis propios sueños y la encaré. No seguí sus consejos. Años más tarde, recuerdo que cuando estrenamos Evita en Londres, mi papá y mamá estaban felices, esa es la imágen que tengo de ambos, caminando por la alfombra roja conmigo. Y llevaron con ellos mi éxito hasta el día de su muerte.

¿Cuáles son tus mayores intereses en esta etapa de tu vida?

A consecuencia de mi ataque cardíaco, me estoy enfocando en el teatro. Compre uno en el sur de España, un sueño que tenía antes de dejar Málaga. Es la manera más perfecta para arruinarme. Ríe y cuenta que está perdiendo mucha energía y dinero, y que lo inagura en noviembre. “Tenemos una alianza con una escuela privada de 600 estudiantes que estudian cine, baile y canto. Para mí es una satisfacción poder pasar mis experiencias a la nueva generación. Es una de las cosas más hermosas que han ocurrido en la vida, por lo que pienso dedicarle mucho tiempo a esta actividad”, asegura.

¿Participan tus amigos?

Los amigos que tengo son los mismos que tenía a los 15 años. Continuamos la relación y muchos ahora trabajan en mi teatro en distintas posiciones, no solamente artísticas, sino que también administrativas. Me gustaría que nuestra primera producción se vea en Nueva York y quiero que el público se fije en el talento de estos chicos de España.

¿Qué opinas de Hollywood?

Hollywood ya no es un lugar, es una marca. Ya no importa dónde se hagan las películas, el mundo cambió; hoy tenemos las plataformas como Netflix, Amazon, Hulu. Estos cambios son muy buenos para los actores, ya que genera mucho más trabajo. sml